Interrail por Italia – Firenze
Se nota que estoy de viaje. Levantarse pronto un domingo significa o que estamos viajando o que somos unos fanáticos religiosos. Aún no sé en cuál de los dos grupos me identifico.
Hoy es el día en el que empiezo a improvisar completamente. Planificando mi viaje desde casa, había pensado estar el día de hoy en Bologna. Y simplemente por una cuestión muy importante: esta noche es la final de la Eurocopa (España-Alemania) y Bologna está lleno de españoles. No obstante, prefiero seguir la oferta que me hizo Elisa el día anterior. Decido coger un tren dirección Firenze, vía Padova.
A las 8:57 sale el treno. No es mucho trayecto y en seguida aparezco en la stazione di Padova. Allí observo una de las cosas más maravillosas, que aún no había visto en Italia: ¡tres punkos! Ya he comentado varias veces la relativa uniformidad de los italianos y ver a gente “diferente” (entre comillas) siempre representa, para mí, la normalidad. La estación es grande, y hay mucha gente esperando el tren. También debo añadir que hay monjas por todas partes…
Llega el tren y a las 9:41 salimos hacia Firenze (carrozza 10 posti 83 mediano). El vagón va completamente vacío… excepto en mi compartimento. La extensa familia de chinos sale corriendo después de sentarme. Empieza el largo viaje de casi 3 horas. A medida que vamos parando en las diferentes estaciones, va subiendo gente, y no baja nadie. Mi compartimento aparece repleto de jóvenes cargados con maletas y mochilas. Uno de ellos empieza a hablarme y no me entero de nada (debo practicar más el italiano). Le digo que “sono spagnolo” y que “non capisco niente” y deja de hablarme.
Al pasar por Bologna me fijo en la estación y en la gente que espera. Sólo se ve gente joven con mochilas. Será verdad que Bolognia es un centro importante de Erasmus. Desafortunadamente no veo ninguna torre. Sigo en el tren.
12:29, llego a la stazione di Firenze Campo di Marte. Es una estación no demasiado grande y hay poca gente. No comprobé si me iban a cobrar por usar los servicios. Allí he quedado con Elisa. Nos dedicamos durante unos minutos a jugar al escondite y nos encontrarmos finalmente a 2 andenes de distancia, como en los dibujos animados.
Decidimos ir primero al albergo della gioventù. Pero lo primero es lo primero: a comer. Entramos en un ristorante a hacer la primera comida en condiciones de mi viaje. Los italianos sí saben cocinar. Menudo plato de Gnochi deliciosos me metí. No pude con el segundo plato. En los restaurantes italianos puedes comer todo lo que quieras (mientras pagues), pero normalmente con un plato es suficiente porque los emplatan en condiciones, como a mí me gusta.
Albergue, cambio de camiseta, abandono de mochila y a hacer de turista, muy bien acompañado, por Firenze. Elisa entró primero en un bar a comprar los biglietti para el autobús. ¡Los billetes se compran -entre otros sitios- en los bares!
El albergue de Firenze está bastante lejos del centro, así que el contacto con los autobuses resulta fundamental. Aquí empecé a pillarle el tranquillo a eso de ir en autobús. Incluso me gustaron.
Firenze es muy grande y, después del viaje, llegamos al centro de Firenze y a la Piazza del Duomo. No hace falta decir que Firenze es uno de los mayores símbolos del Rinascimento italiano, y todo el esplendor renacentista nos lo encontramos en la Piazza del Duomo. Si no fuera por la cantidad de turistas que hay daría la impresión de estar en la edad media. Entrar en la plaza es realmente una sensación sobrecogedora. La majestuosidad de los edificios hacen que uno se sienta realmente pequeñito. De hecho, el Duomo di Santa Maria del Fiore es la cuarta catedral más grande de Europa. El sol está pegando fuerte.
En la plaza nos encontramos 4 edificaciones que hay que admirar, a saber: el propio Duomo, con su fachada neogótica, el Campanile, la Cupola di Brunelleschi y el Battisterio. La catedral se encuentra sola; el Baptisterio es posible encontrarlo detrás de decenas de turistas, que se hacen fotos en las puertas; para la cúpula y el campanario sólo necesitamos mirar hacia arriba -en Italia hay que mirar mucho hacia arriba. Ya nos hemos ubicado.
(continuará…)