Cuando partimos a otro país, siempre hay ciertas cosas que no las dejamos pasar por alto. En muchas ocasiones es para reafirmar los estereotipos del país de acogida. En otros casos, sirve para criticarlo. En otros… simplemente es para estar y ver. En mi caso… también.

El tren

Comenzaremos por hablar del compañero infatigable de viaje, que me ha acompañado durante los días del viaje: mi querido amigo el treno.

En Italia, los trenes y lo que se mueve a su alrededor son verdaderamente extraordinarios. Básicamente hay 3 tipos de trenes: Eurostar, Intercity/Eurocity y regionales. A su misma vez, podríamos también hacer la clasificación dependiendo de la clase social a la que pertenezcas. La prima clase no creo qe los lectores de este humilde blog podáis llegar a catarla, a no se que se suceda algún motivo especial -como cuando fui a Venezia. Si fuera, escrito en el vagón, veis un 1, moveros a derecha o izquierda, porque ese vagón no será el vuestro.

Aunque parezca mentira, los italianos tienen asimilada esa distinción y no hay errores como podría pasar en España. Además, en España sólo hay unos pocos asientos en preferente. En Italia vienen a ser mitad y mitad. De todas formas, nunca hay errores.

El tren Eurostar no lo he probado porque son algo caros, así que de ellos sólo puedo decir que son muy bonitos por fuera. Parece que esta raza es la joya de la república italiana. Conectan sólo grandes ciudades y se los ve poco, pero cuando los ves… te enamoras, aunque sea sólo por fuera.

Los Intercity y Eurocity vienen a ser el mismo tipo de tren. Conectan ciudades grandes y no tan grandes. He viajado en alguno de ellos y la verdad es que están muy bien. Si has hecho una reserva tienes un asiento reservado en uno de los compartimentos -de 6 personas. Los italianos respetan mucho el número de asiento, auque eso no signifique que se sienten en el suyo. Normalmente, cuando entras en tu compartimento, tu asiento ya está ocupado -sobre todo si es ventanilla. Pero no pasa nada. Si les dices que ése es tu asiento te lo cederán sin ningún problema. Ellos saben muy bien que no están en el suyo. Por otro lado, están también los que no tienen reservado asiento, aunque sí tienen billete, claro. A estos no hace falta decirles nada: entras en el compartimento y se van automáticamente.

De estos compartimentos remarcaría el apoyacabezas, que puedes ajustar a la altura de tu cabeza, y a la bellisima ragazza en minifalda que siempre se pone delante de ti. He llegado a pensar que viene con el billete. ¡Ah! Y no puedo olvidar el servicio de catering que viene en el tren. De vez en cuando aparece un interventor con un carrito lleno de bebidas, snacks, cafés… Siempre es útil, la verdad.

En resumen, estos dos tipos de trenes, son buenos trenes, rápidos y eficientes. Si viajas en Interrail te van a cobrar un suplemento de entre 1€ y 5€, no más. Y en muchas ocasiones merece la pena pagarlos antes que ir en un regional, que va a tardar más en llegar a destino y con las comodidades propias de una seconda de un regional. Quizás lo único malo son los lavabos de los trenes, en los que seguramente al inicio del trayecto estaban limpios, pero al final… dan un poco de miedo, por si no vuelves a salir. Parece que la aparente limpieza y saber estar de los italianos desaparece en la privacidad que da un simple lavabo.

Los regionales son los trenes más divertidos de Italia. Y hay de todo. Hay regionales en los que da miedo subir -como el de Milano a Bérgamo- y hay otros en los que piensas que podrías estar en un Cercanías de Barcelona. Los más malos son un desastre. De entrada, están sin aire acondicionado -estamos hablando de segunda clase-, como el de Vicenza a Venezia. En otros compruebas que las luces no funcionan cuando pasas por túneles, como de Genova Brignole a Genova Piazza Principe. Unos y otros regionales coinciden en el retraso de 5 minutos.

La actitud de la gente, cuando pasan estas cosas, también es digna de comentar. Los que no se quejan de nada significan que son turistas, o que son italianos que suelen coger mucho el tren. De entre los que se quejan, que hay muchos, unos critican a Trenitalia y otros critican a Berlusconi. Gritando, por supuesto.

Y también esto pasa cuando hay retrasos. Intercitys y Eurocitys suelen ir bastante bien. Sólo en el trayecto de Pisa a Génova tuvimos un retraso de 5 minutos. Claro que el regional lo tuvo de 45 minutos… Pero no siempre van tan mal. Si cogéis sólo por unos 5-10 minutos de retraso en un regional, daros por satisfechos. Y no os quejéis si sois turistas.

Los revisores pasan en todos los Intercity/Eurocity. Tarde o temprano los veréis, así que pagad billete. En los regionales, sobre todo si no hay aire acondicionado en el vagón, no los veréis nunca. Sólo en el trayecto de Genova a Milano he visto un revisor en un regional, Y han pasado 3… Surrealista.

Las estaciones de tren italianas son frescas y con muy buena información sobre los trenes de llegada y de salida en muchos paneles informativos. Blancos los de llegada y amarillos los de salida. Y está todo muy claro: número de tren, destinación final, paradas intermedias y sus respectivas horas, andén de salida.

Si pasáis por muchas estaciones, escucharéis continuamente noséqué de la “linea gialla“. Al final cansa.

Consejo: No se os ocurra ir a los lavabos de las estaciones de tren. Os van a cobrar un mínimo de 60 céntimos. Esperad al tren o, mucho mejor, id a un bar a tomaros un fantástico café italiano y aprovechad allí.

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