Archivo de la categoría ‘Sumisiones’
Pequeño alto
Es imposible escapar de ella tal vez porque somos parte suya. Nos empuja a hacer lo que quiere, convencidos de que es lo que queremos nosotros. Como un camino sin atajos ni salidas, sin posibilidad de variar la ruta ni de cambiar de sentido. Es la única vía posible, quizás porque es la única que somos capaces de ver. Tal es su poder.
No hay alternativas. Como encerrado en una cárcel de máxima seguridad, sin saberlo. Sólo resta caminar, seguir hacia delante, puesto que si bien sabemos cuál es el camino, no sabemos cómo ni dónde acabará. Las únicas elecciones posibles son sentarse y contemplar siempre el mismo paisaje o proseguir la marcha hacia el futuro, hacia las negras tormentas que asedian los oscuros corazones de la apatía.
Hay una tercera posibilidad, pero es sólo para estudiantes aventajados de cuarto curso.
La perfección
Nos sentimos especiales, los elegidos. Supongo que será debido a la influencia de las religiones en la vida social.
Es un orgullo para una feliz esposa saber que su marido tiene “algo especial” en las manos, que tiene “mucha fuerza” en ellas… Y le da una respuesta casi divina. No es la envidia el pecado que rige este post, sino la soberbia. Demasiadas veces pensamos cosas del tipo “el destino me depara cosas fantásticas”, o “si aún estoy vivo será por algo”, o “el tiempo nos pone a todos donde debemos estar”, o “ya me llegará mi príncipe azul”… Y lo pensamos porque queremos dar un significado a nuestras vidas, algo que nos ayude no a llegar a un futuro establecido por las estrellas sino a explicarnos nuestro propio presente. Además, estos deseos de transcendencia también explicarían uno de los Pecados Capitales: la Resignación.
Y ya no sigo. Me resigno y me voy a la cama a estudiar un rato (es una excusa como otra cualquiera para dormir más plácidamente).
P.D.: ¿Queda chula la nueva vista, no?
Un dia como otro cualquiera
Ya me doy cuenta que este blog se está encaminando demasiado a una apología del post-estructuralismo, así que habrá que cambiar un poco y comentar, por ejemplo, qué he hecho hoy, algo interesantísimo, por cierto:
¡NADA QUE MEREZCA LA PENA!
“Querido diario,
Hoy me desperté sobre las 11 y con nervios salté de la cama, encendí el ordenador e hice esas cosas que se hacen en el lavabo al levantarse, como mirarse al espejo y prometerse que de hoy no pasa el afeitado, darse cuenta de que anoche uno no tiró de la cadena y esas cosas privadas. Pero si me levanté con nervios no es porque me estuviera meando -aunque también- sino porque colgaban las notas de la uni… Una de cal y una de arena. No ho aprobado Psicofisiología… ¡Qué putada, con lo jodida que es! (¿A ver si es por eso que no la he aprobado? No sé, no sé). Para legos, la psicofisiología es la “ciencia” (pondremos estas cosas entre comillas) que estudia la relación de la fisiologia con la psicología, usease que básicamente drogas y barbitúricos. Cognición y emoción (léase percepción, atención, motivación y emoción) sí que estaba aprobada. ¡Yuhuu!
Posteriormente… no hice mucho más, salvo tomarme el café, tocar un poco la guitarra, enfadarme por no aprobar psicofisiología, viciarme con el ordenata y buscar algunas asignaturas para matricularme… Y mirar cómo está mi posición económica (no sé para qué… siempre es deplorable).
Por la noche, he visto Kevin Spencer y he pensado escribir un artículo sobre la consciencia de la identidad… Pero como no hay ganas y sí críticas, me vuelvo “normal” (otra palabra entre comillas) y no escribo na de na de na interesante… ¿o sí?
P.D.: Al final lo del afeitado tendrá que ser para otro día.”
De actualizaciones

Se me está haciendo muy largo este mes de diciembre. El trabajo me está desgastando y parece que el día 10 de enero -día en el que finalizo contrato- no va a llegar nunca. Lo único que tengo en la cabeza últimamente es el trabajo. Resulta que mucha gente está de baja y resulta más “productivo” (maldito el día que se insertó esta palabra en el diccionario) coger a un trabajador y llevarlo de tienda en tienda que no contratar a uno nuevo. Así que he llegado, incluso, a estar en 3 tiendas en un mismo día (y por poco al mismo tiempo… y digo por poco porque aún no he desarrollado completamente el desdoblamiento -o el destripleamiento). Me quejo porque considero que las cosas podrían ser de otra manera pero, al mismo tiempo, estoy contento: no me aburro. Y es que es cuando tengo fiesta cuando me aburro sobremanera. No es que no tenga cosas que hacer, es que no tengo ganas de hacerlas. Casi se podría decir que estoy enganchado al trabajo. Y me han rencompensado por mi trabajo: me han dado un vale de calidad, en reconocimiento por mi “disponibilidad y apoyo“… La verdad es que preferiría que me dieran el 1% de lo que vendo y una felicitación de navidad… Ayer me felicitaron de otra manera más bonita: unos compañeros que cantan en el Hotel Port Aventura me cantaron una canción ¡SÓLO PARA MÍ! (Qué bien canta la gente que sabe cantar, ¿no?).Otro tema de estos días son mis estudios. Afortunadamente las prácticas se han entregado ya y ahora sólo faltan los exámenes. Siete prácticas, siete excelentes. Estoy que me salgo. En cuanto al grupillo de musica… estamos con el rollo progresivo , y cada vez me gusta más. Lo único malo es que se tiene que trabajar bastante para hacer un minutillo de canción. Pero sarna con gusto no pica.
Como táctica para estos días, esperar a fin de año, que ya tengo ganas de enviar sms, y al 1 de enero, día que tengo fiesta. Luego esperaré el 3, otro día de fiesta; para, finalmente llegar al 10, último día de trabajo y primero en el 2007 para retomar mi vida propia.
Cambios
En estas fechas somos más conscientes de que no nos gustamos. No nos gustan nuestras vidas, ni lo que hacemos con ellas. Y, como siempre, la culpable es la esperanza, la maldita esperanza. Queremos que nos toque la lotería, y cambiar radicalmente nuestros quehaceres diarios. Viajar, desaparecer, invertir, huir… todo es posible si cambia nuestro bolsillo y nuestra estrella. Todos apostamos por el cambio, todos queremos cambiar, pero no sabemos a qué. Cuando llega el momento no sabemos qué es lo que deberíamos hacer -¡llevamos toda la vida siendo nosotros mismos!
Y al finalizar el año deseamos quemar lo que somos para renacer míticamente como personas nuevas y recargadas. La resurrección implica una muerte previa. Esa muerte es lo que somos en la actualidad.
Alguna vez he visto cómo familiares apuntaban en una hoja lo que no les gustaba de sí mismos y de lo que habían conseguido ser en sus vidas -todos tenemos lo que queremos. Esa hoja se quemaba en las velas de Nochevieja… Y desaparecía para siempre, junto a lo que no les gustaba. Poético.
Y es que seremos lo que queramos ser. No es necesario que nos toque la loteria, o quemar lo que no nos gusta de nosotros mismos. Llegará el día uno de enero, llegará con resaca, probablemente, un buen inicio de año para ser lo que soy y lo que quiero ser.
Pero menos mal que nos queda la salud, ¿no?
De limpiezas
De nuevo en casa. He venido a realizar la última mudanza (cosa rara porque para venirme aquí tardé en completar la mudanza unos tres años). Ordenadores, guitarras y amplificadores, peluches, músicas, toallas, libros, recuerdos, Sandmans… Veo cómo estoy vaciando la que ha sido refugio de mis depresiones y de mis euforias. Tengo y tendré siempre un recuerdo positivo de ella. Por un lado he sufrido mucho pero por el otro aquí ha sido donde he crecido para bien, donde ha venido cierta gente y me ha hecho sentirme feliz. Donde, en definitiva, he vivido.
Es posible que en un futuro regrese, quién sabe. Pero no me dice eso Galadriel. Por lo menos este cambio de ciclo no se ha convertido en una huida, eso me gusta.
Y tengo como un ligero sabor a incompleto. Una especie de sensación que me dice que aún me faltan cosas por hacer aquí. Cuando las conozca bien quizás las completo. Desde que vino el ogro, en diciembre, ya me quedé sin hogar, ya algo quedó incompleto. Pero no creo que sea momento de mirar al pasado. Un nuevo ciclo se abre delante de mí -ya me lo dice el horóscopo- y a él me voy, de cabeza, sin miedos ni preocupaciones -eso también me preocupa un poco.
Pasados

Esta noche he descubierto algunas cosillas más de mi pasado, cosas que sinceramente hacía tiempo que me habían dejado de importar pero cuyos significados me ayudan a entender y aprender, que ya sabemos que siempre es bueno. Ha habido cosas que no representaban novedad alguna, pero otras sí que lo han hecho.
Ahora sé cómo murió uno de mis abuelos, por ejemplo, aunque nunca le llegué a conocer y, sabiendo mejor la historia, prefiero que haya sido así. Por lo menos ahora algunos engranajes encajan.
También he sabido de ciertos insultos que, aunque ahora mismo es demasiado tarde para darles importancia, no dejan de ser por lo menos curiosos y vergonzosos.
Pero está “el gran secreto” que no ha habido manera de exorcizar -y con éste ya van dos intentos- y que probablemente permanecerá en donde está. Lo que sí está claro es que hemos removido la mierda, y ya sabemos que cuanto más se remueve más peste echa.
De abismos
A través de mis ventanas y persianas no suele entrar la luz. Quizás en ocasiones abro un poco para que el aire nuevo se lleve todo el humo del tabaco consumido, y más. Probablemente tengo miedo a que entre algún bicho y me haga salir de allí, así que me encierro casi herméticamente, a lo abismo de Helm. Sólo pueden entrar actualmente los bichos que hagan explotar la puerta (hablamos de unos 10.000 bichos o de uno bien grandote).
Quizás me suba al caballo y no espere a que entren con los dientes afilados, quizás abra la puerta y salga a luchar con ellos, y a lo mejor no me ayudan Théoden ni sus guerreros. Todo es un puede ser. De momento permanezco protegido en mi propio abismo.
(No hace falta decir que me chupé anoche El Señor de los Anillos, ¿no?)
Wo sind die Schwestern ?
Inyéctame el veneno en las venas, dulcemente. Recita poemas de amor mientras me extirpas los centros de pasión y placer. Quiéreme con el cuchillo en las manos. Decapítame, enérgica, cuando me beses los labios. Destrípame el corazón, cantándome una canción. Sacrifícame con ternura. Acaba con mi vida porque sé que debes hacerlo. Despedaza mi ser y únelo a ti… Sé que es útil.
No hay mayor felicidad que la de creer con ceguera que el dolor es una preciosa embriaguez de placer y necesidad.
Les Santes
Pues la semana pasada no podía haber acabado mejor. Robo en la playa de llaves, documentación y cosas varias. Esta semana no va mal… por eso estoy en casa. Esta noche los fuegos artificiales y Carlínhos Brown, y me lo voy a perder. No sé porqué le tenía tanto miedo a Les Santes… Igual que en todo lo demás, soy consciente de lo que puedo llegar a hacer o no, y cada vez lo voy siendo más. Así que por eso estoy en casa, viendo por enésima vez Scream 3 y deseando, siempre deseando. Sorpresas varias he recibido estos días, muchas de ellas muy agradables. Otras no tanto, pero casi ya están eliminadas de mi consciencia.
Sólo deseo recibir más sorpresas. Y si sólo son buenas sorpresas, pues mejor aún.