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Semana vista
Estoy completamente agotado. Necesito conectarme el cargador y enchufarme a la corriente al menos durante 4 días (mejor un par de meses). Un fin de semana solo no sirve.
No es la primera vez que paso una época de poco sueño, pero sí es la primera vez que me siento así de hecho polvo. El poco sueño y la mucha lectura hace que a Alonso Quijano se le seque el cerebro… A ver si en dos semanas me disfrazo de marqués victoriano y salgo a mancillar doncellas y a batirme en duelo…
Perderse
Entre calles y piedras, bajo un cielo estrecho y una carente luminosidad. Sobre piedras unidas y peligrosas formando escalones tortuosos. Bajo nada y sobre todo. Libertad. Persecuciones mortales y sangre en las paredes que tocamos. Marchémonos lejos, muy lejos, donde sea tarea ardua encontrarnos, a ese lugar desconocido, a nuestra Tierra. Sin saber dónde está; sin saber cómo llegar…
Quizás nuestro lugar sea el camino. Quizás escapando del mundo encontremos nuestro destino. ¡Qué más da! Sólo estemos juntos. Lo demás ya no tiene importancia.
Una vez subidos todos los escalones sabremos que dirección tomar, si debemos tomar una dirección. Salgamos a la luz, escapemos del pasillo que vislumbra al final ese resplandor. Escapemos de la Señora. Engañémosla.
Calores…
Leyendo el periódico, como personaje que quiere estar informado de to de to de to, me he encontrado con la noticia de que hoy las temperaturas subirán 4 grados más que ayer. Y esto, unido a la humedad, convertirá la jornada de hoy en un día reivindicativo, asfixiante e insostenible.
Y es que resulta que estamos sin aire acondicionado en la tienda. Y si añadimos el hecho de que se equivocaron de raza conmigo y no aguanto el calor -en realidad no aguanto muchas cosas-, el día de hoy promete.
Como buen anarcosindicalistadeboquilla que soy, ayer propuse que si en un par de días no estaba solucionado el problema del aire, habría movilizaciones. No sé hasta qué punto puede ser un farol o una realidad, pero un poco sí que coló… A los 3 minutos teníamos un peaso ventilador en la tienda que, si bien no sirve para mucho, ayuda a soportar un poquitín de calor.
Los calores también han traído gente a Salou, y he vuelto a encontrar gente de otros tiempos. Me hace ilusión eso de haber conocido gente, no haberla liado y seguir siendo conocido, aunque en ocasiones sólo sea un tío extraño de Salou.
¡Felices 40º!
De cerdos laborales
En principio todos los trabajadores, jefes y relaciones entre ambos están estipuladas en leyes, estatutos y convenios -al menos en este país. No entenderé el porqué los jefes se pasan comúnmente esas leyes por el forro en beneficio suyo (qué curioso) y cuando un trabajador exige alguno de sus derechos siempre hay peros.
Anoche tuvimos inventario y acabamos poco más de las 2 AM. No nos dejaron fichar. Resultase que a partir de la hora mágica ha de pagarse un plus de nocturnidad y no lo querían pagar. Así que oficialmente acabamos a las 12AM. Esto significa que si llegué casi a las 3 a mi casa no es porque estuviera trabajando -a saber qué coño estaba haciendo entonces. Imaginémonos el caso de que volviendo a casa tengo un accidente… ¿Contaría como accidente laboral? O imaginémonos también el accidente a las 1:30 AM. Como oficialmente no estaba trabajando…
Ni falta hace decir que me quejé y quieren comprar mi silencio con un par de cafés… (si al menos fueran 4…). Me figuro que hoy seguiré quejandome. Para mí esos jefes sólo tienen un adjetivo remarcable: cerdos.
Mención especial es el hecho de que fui el único en quejarme.
ACTUALIZACIÓN: Hemos conseguido que cuenten esas horas nocturnas.
Caos
Martillazos en el apartamento de al lado. Mañana. Ruido y sueño. Rabia. Niños -pocos- en la piscina gritando. Sueño. Mucho sueño. Visita al lavabo. No hay café. Más ruido. Velocidad y nerviosismo. Cansado. Agotado. Legañas difíciles de sacar. Sin tiempo. Estómago suelto. Sueño. Sueño. Sueño. Tengo que afeitarme. Encontrar un nuevo trabajo que me dé más tiempo y más dinero. Antiguos amigos. No hay tabaco. No hay fe. No hay alegrías. No hay nada.
De sueños y pasados
Malditos sueños. Una de sus utilidades es la de tener presente a personas pasadas. Los sueños son esos agujeros de gusano que permiten la teletransportación, superando las barreras físicas y espaciales. Y esta noche alguien ha venido a verme, y me ha chupado un poco de sangre.
La echo de menos. Echo de menos ciertas sensaciones que si bien producían dolor, también producían mucha felicidad. Si algún vampiro os ha chupado la sangre entenderéis esa sensación de dolor-placer. Del deseo no hace falta hablar. Por ciertas cuestiones que no escribiré, hace poco más de dos años hice una elección. No me arrepiento de ella pero, ¿qué hubiera sucedido si esa decisión hubiera sido otra? Es obvio que no podemos volver al pasado, ni tampoco es mi intención. Pero siempre sería interesante -para aumentar al menos el índice de suicidios- el contemplar en una pantalla cuál hubiera sido el resultado de otras elecciones.
Me gustaría saber de ella. No sé si me atrevo a hacerlo.
De cárceles
La diferencia entre un preso común y mi persona radica en que yo he elegido libremente estar en esta cárcel. Y, claro, como también el que escribe la ha creado, la he hecho con mis propias reglas y condiciones. Así que es una cárcel de mentirijillas, de la que puedo salir cuando yo quiera. Pero cárcel a fin de cuentas.
Considero que mi situación es un paso necesario para conseguir más cosas que deseo, pero no me siento extraordinariamente eufórico. Lo mejor de todo es que me siento fuerte, eso sí. Ya veremos lo que duro.
A veces me siento aislado del resto del mundo. Después de colgar mi disfraz y mi careta de trabajo vuelvo a ser yo mismo, y me da la impresión que me falta algo. No sé si será internet, o una guitarra, o mi música… o mis deseos más protegidos, o mis reales aburrimientos. No sé. El objetivo a medio-largo plazo -y a corto en lo que se pueda- es negociar conmigo mismo y conseguir mis objetivos. Pasito a pasito.
Preparación
Si en el fondo voy a acabar creyéndome que pese a mi piel de lobo tengo un cuerpo de cordero… He estado arreglando la habitación del ogro. He desmontado y sacado la batería, he quitado el póster del Lorca Rock y lo he colocado en mi habitación, he vaciado un poco armarios y cajones, he puesto la luz, recogida la tabla de planchar… Sólo falta barrer y fregar, cosa que me niego rotundamente. Espero que no tenga narices a decirme que la cama no le gusta o alguna tontería de ese estilo… A ver si se le caerá el armario…
Probablemente hay dos cosas que no soporto de él. Una es su olor. Un olor a falta de paso por la ducha y lavadora. Es un olor que se mete bien dentro y cuesta de olvidar. Olor a rancio. No lo soporto. La otra cosa es su marcado poco respeto hacia lo que no es suyo, y que cree como tal. Hasta estoy convencido de que piensa que yo soy suyo (cosa que en ciertos contextos sería efectivamente así). Así que la idea de tener intimidad en lo que ha sido mi hogar durante estos años debe tirarse por el retrete.
Ya veremos qué ocurre esta noche.
Insomne
Creo que la situación de mis sueños es ya preocupante. Y bien he escrito “situación”, no para ubicarlo en un espacio sino en un tiempo. Y es que mis sueños ya no vienen a visitarme cuando deberían de hacerlo. Es cierto que eso de dormir por las noches no es lo mío, así que éste no es el tema de preocupación. Lo preocupante es que ahora ya ni por la mañana me duermo.
Llevo ya algún día con dolor de cabeza, y me voy durmiendo por los sofás. Agotado, me voy a dormir pronto -sobre las 12 de la noche- pero entonces a las 4 estoy en pie. Vueltas, vueltas y revueltas… pero no hay manera. Así que a esperar hasta las 9 o 10 de la mañana. Pero tampoco es que duerma entonces ni 6 ó 7 horas… Probaremos una noche o una mañana más. Si no funciona, ya pasaremos a la marihuana.
Reapatías

Dos cosas malas tiene el mes de noviembre: por un lado, me viene el bajón de otoño o el del cumple; por el otro, en el mes siguiente se celebra la navidánavidáfelínavidá. Sin contar con el día de los muertos, que siempre alegra (feliz cumpleaños, Vero!) y el día de San Andrés (feliz cumpleaños, Esther!). Pero no debemos cantar victoria, la parafernalia para comprar la navidad ya ha empezado. Las calles están iluminadas con lucecitas de colores, en ocasiones ponen villancicos o canciones más horteras aún, ¡ya se ven sonrisas en las caras de la gente, qué horror!
Y todo eso para que nos suban el precio hasta de los calcetines… Por si no queda bien claro, adoro la navidad. No sé muy bien qué acabaré haciendo este año… Probablemente intentar sobrevivir a las uvas y a las falsas promesas. Y prometo que el año que viene me cuidaré más.
¿Os habéis dado cuenta de que las personas existen antes de cruzarse por nuestras vidas?