Archivo de la categoría ‘Borracheras’
De críticas
No hace mucho pasaba por mi mente una señora pregunta: ¿Por qué los que menos me conocen son los que más me critican?
Con esto no digo que los que me conocen no me critiquen, ¡faltaría! Simplemente digo que hay gente que sólo me conoce “de oídas“, o “de vista” -ojalá fuera “de gusto“- y parece, en algunos momentos, que me hubiera convertido en un Doctor Maligno con pelo largo y fuera el enemigo a batir. Es más fácil vilipendiar a los desconocidos, y mucho más cómodo; supongo que no te acabas sintiendo culpable por haber dicho tal cosa exagerada de alguien a quien no conoces.
Pero la última crítica hacia mi persona… No sé cómo cogerla. Es alguien a quien he visto en contadas ocasiones (una o ninguna) y encima pensaba que nos habíamos caído bien… (Bendita intuición la mía). Así que si me ha dicho lo que bien he oído significa que alguien le ha contado algún cuento -que tampoco tiene por qué haberlo vivido en primera persona- sobre lo que he hecho (5 minutos para pensar esta frase).
Además, añado algún detalle a tener en cuenta: Supongo que a nadie que haya pasado la pubertad se le ocurriría decir que odia a X por feo/fea o guapo/guapa. Tampoco entraría en mente de nadie odiar a alguien por cojo/coja o por la falta de un dedo en una mano. Entonces, ¿por qué odiamos a la gente por tonta, por lista, por misántropa, por egoísta, por inocente, por sociable, por independiente, por lo que sea? Si tomamos estos adjetivos como una definición humana y acabamos odiando a la persona de quien se dice que los tiene, significa que no aceptamos que la gente sea así porque no nos interesa en ese contexto concreto, aunque haya gente que sea así… Bien por lo absurdo. Nos gustaría que todo el mundo fuera lo que quisiéramos nosotros en cada momento… Y cuando no acatas esas normas se te acusa precisamente de lo que eres… Esa es la crítica: ser lo que eres, lo que quieres ser. Así que no merece la pena tratar de convencer de lo contrario. Quien te quiere odiar le importa bien poco los motivos; siempre encontrará alguno.
(¿Qué lio, no?)
Hace algunos años una antigua amiga me decía que yo era tal, que era pascual, que era nosequé… En resumen, que era el malo malísimo. Lo primero que se me ocurrió en decirle (a la gallega) fue: “¿Y entonces por qué sigues siendo mi amiga?”. La respuesta para nada fue ingeniosa ni diferente: “Porque también tienes cosas buenas“.
Aún espero saber qué cosas buenas tengo. Quizás algún día soleado de invierno…
No sé qué escribir
No tengo cosa mejor que hacer. Aunque sí tendría que hacer cosas, como doblar la ropa ya limpia y seca, poner otra lavadora, empezar a hacer la comida, limpiar, afeitarme y un largo etcétera de tareas domésticas que tan aprendidas las tiene, por ejemplo, mi mamá (lo de afeitarse no creo, pero bueno, ¿quién sabe? A lo mejor no tiene barba porque se la afeita todas las mañanas. Siempre he aceptado la vida privada de los demás).
Pero yo nunca fui un alumno aventajado, ni tampoco pretendí serlo. No se vive tan mal al estar compitiendo contra la competitividad que nos enseña la sociedad capitalista y democrática. Qué post más absurdo, ¿no?
Pues pegaré la canción que estoy escuchando:
Siempre fue por el buen camino
y nunca se dejó llevar,
trabajaba quince horas,
fiel amigo de los demás.
Declaraba lo indeclarable,
de apellido honestidad,
de vocación ecologista,
pacifista sindical,
socio honorario de la palabra
solidaridad, y dar y dar.
Pero un buen día llego cansado,
el pelo sucio y mal color,
con la paga en el bolsillo
y dudas que nunca entendió.
Compró un fusil con garantía
en un anuncio de televisión.
fue al banco, como cada viernes,
buenos días, Señor.
Cuánto dinero va a ingresar.
cuidese usted, lo veo mal.
Un brillo raro en su sonrisa
hizo temblar a quien creía conocer.
Tiró la piel de cordero y dijo,
He venido a cancelar
mi cuenta con este mundo.
Gracias por enseñarme a odiar.
Sacó el fusil con la etiqueta,
todavía sin quitar,
mientras sonreía amablemente a los demás.
Y antes de que pudiera,
ni siquiera respirar
le metieron cinco tiros
agentes de seguridad.
Y nunca nadie supo,
qué es lo que le pudo hacer cambiar.
Y bautizaron con su nombre
a una nueva especie animal;
un híbrido entre cordero,
mierda, lobo y sociedad.
Tiró la piel de cordero y dijo,
He venido a cancelar
mi cuenta con este mundo.
Gracias por enseñarme a odiar.
Sacó el fusil con la etiqueta,
todavía sin quitar,
mientras sonreía amablemente a los demás.
Es la canción Piel de cordero, de Tako.
Mientras suena haré algo útil, aunque no mucho.
Ahora mismo
Desnudo, físico e intelectualmente. pretendo escribir lo que desearía el artículo del año. Pero no va a ser así. Primero por eso mismo: no se puede estar desnudo. Segundo, porque no sé si merece la pena ser el artículo de año… Y tercero, no sé cómo se puede elegir algo así. Cuarto: No escribo tan bien.
Los robos que he tenido (ese blog fue borrado después de mi aparición directa) han hecho minvar en demasía mis ánimos. Y no sé si seguir escribiendo.
Si me robaron, significa que gusto. Entonces no sé si seguir con el anonimato. Esto es sólo un post. Un artículo dentro de muchos otros. Y hay muchos. Y muchos artículos en la web, demasiados, son mejores que los míos. Cuando leo blogs, comprendo el éxito que tienen ellos, y comprendo el poco que tengo yo.
Estuve pensando cerrar estas páginas. No merecía la pena seguir si alguien decía que sufría más que yo y disfrutaba más que yo, robando lo que no podría entender nunca: los posts, todos ellos, son personales.
Tengo sueño. No proseguiré. Buenas noches.
No decir nada…
Como sabemos todos que no hay que decir nada, puesto que después se sabe todo, cifraré de forma compleja lo que quiero decir. De esta forma nadie podrá saber qué es lo que quiero decir ahora mismo, aunque tengo ganas. Y lo haré de manera más cifrada aún, cogiendo un par de canciones de WarCry (pasadas a prosa sin su permiso, por mí).
Nada hay, bajo el Sol, que no tenga solución. Nunca una noche venció a un amanecer. Hubo un tiempo en que todo me iba mal, perdido en la oscuridad sin saber a dónde ir. De mi vida se esfumó todo el color; solamente quedó en mí el color gris. Y pensé que era mi final. Del laberinto no podía escapar. No busqué el apoyo en los demás, no quería suplicar ni tener su compasión. Me hice amigo de la soledad. Quién iba a imaginar todo lo que me enseñó. Hoy sonrío recordando la lección que la vida con paciencia me enseñó. Nada hay, bajo el Sol, que no tenga solución. Nnunca una noche venció a un amanecer. En la vida no todo es avanzar, a veces un paso atrás. Nunca dudes en cambiar de dirección si el camino se acabó. A cada sueño, cada idea, cada amor, entrégate con pasión; lleva siempre la verdad en tu interior, y tu propia religión. Nada hay, bajo el Sol, que no tenga solución. Nunca una noche venció a un amanecer.
Hoy, hoy la esperanza murió cuando el frío congelo mis pies. En el mundo sólo hay dolor. Mi amor sé que te prometí volver. Y miro sus caras suplicando una oportunidad. Sólo un estorbo puedo ser, mis piernas heladas no les pueden ayudar a regresar. Hoy, hoy tomé una decisión. Quizás solos puedan volver; por la noche en sigilo me iré. Ruego a dios que Él me pueda perdonar. Me golpea el viento y aún así me obligo a caminar, debo alejarme un poco más. Se hiela mi aliento; sólo siento no verte más, ya nunca más. Perdóname por partir así, este viaje sólo es para mí. Recuérdame mejor de lo que fui. Es muy tarde cielo, sabes que te quiero. Siento tanto tener que irme así… Solo en la noche el murió, en el frío hielo se hundió el último aliento. Me pregunto qué es lo que pensó. Perdóname por partir así, este viaje es sólo para mí. Recuérdame mejor de lo que fui. Es muy tarde cielo, sabes que te quiero. Siento tanto tener que irme así…
Quien quiera entender, ¡que se lo curre, coño! Y pregunte si realmente no quiere quedarse con lo que quiere entender.
Pequeña reflexión
Pensamos que sólo somos capaces de ver una realidad subjetiva y que detrás de ella se esconde la verdadera realidad… ¿Una verdadera realidad que nadie es capaz de ver? Entonces no sé hasta qué punto sería realidad y no sé hasta qué punto sería verdadera.
De piscinas y de guardia civiles
Sabe “admin” que sé contar hasta por lo menos cuatro. Y lo tiene tan bien aprendido que me deja contar hasta los mismos “cuatro”, por lo que pudiera llegar a utilizar en su contra. Todos conocemos nuestro papel, y lo jodido es que nos sentimos con responsabilidades. Y ahora no es el momento de continuar. Más tarde acabaré con el escrito, de la misma manera jeroglífica con la que he empezado.
Es un buen momento para hacer conjeturas…
Aunque explicarélo.
Anfitriones imperfectos
Yo creo en la libertad. Pero considero que aún no sabemos cuáles son sus límites. Dice Javier Corcobado que “La libertad es la cárcel más grande de todas las cárceles“. Tal vez sea eso. Lo que me aplico, de forma muy simplista, es que si A elige su libertad para hacer X, B puede elegir su libertad para hacer Z. Me resulta sorprendente definir la libertad como una fórmula matemática, pero vuelvo a reiterar esta simplicidad absurda.
Resúltase que si alguna persona toma una decisión libre e independiente lo hace por sí misma -espero- y no por influencias fuera de ella. Por la misma regla de tres, si esa primera decisión afecta a una segunda persona, ésta puede, sin embargo, tomar otra decisión, que puede no tener nada que ver con la opción de la primera persona. Y con esto pretendo decir que no tenemos porqué “tragarnos” la libertad ajena. Y es que pensamos que la libertad es algo universal, que sucede -o tendría que suceder- en todas las culturas y en cada grupo. Incluso pretendemos imponerla por la fuerza, con las armas… Y es que la libertad también tiene la opción de no quererla.
La liberad, como todo, no es universal. No existe en esencia -no existía antes de la aparición del ser humano. No es absoluta.
A propósito de éxitos
No es un secreto afirmar que la tontería vende. Ya sea de manera televisiva en forma de corazón, de manera musical en forma de corrales o de manera novelística en forma de tramas conspiratorias. En ningún momento digo que abomine de la tontería; en todo caso abomino de que dicha tontería sea considerada como algo serio y se intente vender como tal.
En mente tendréis, efectivamente, una de las patrañas más exitosas de los últimos tiempos -sin contar, claro está, con las falsas verdades de Caballo de Troya. El Código da Vinci es un libro que engancha y no puedes aparcarlo en la estanteria de los polvos hasta haberlo completado. No es un libro muy difícil de leer, sino todo lo contrario. Es de cómoda lectura y utiliza una de las tramas más atractivas para el ser humano: la idea de la conspiración. Si leéis este blog sabréis que tengo paranoias conspiratorias, pero no se asemejan en nada a estas falacias novelísticas.
Enhorabuena a Dan Brown por el dinero que se está metiendo en el bolsillo no sólo por haber escrito una novela de estas características sino por usar del buen marketing para aumentar los números de sus cuentas bancarias, y enhorabuena también a la iglesia por fomentar la lectura de esta novela. Efectivamente, no es muy difícil para el Vaticano demostrar que las teorías de El Código da Vinci son una auténtica mentira y, para ellos, es mucho más cómodo que el enfoque del público occidental se dirija hacia esta obra y no hacia El Evangelio de Judas, por ejemplo, -aparecido/construido hace unas semanas- y, en consecuencia, hacia los evangelios apócrifos. Es mucho más difícil para el Vaticano defender la idea de que dios ha inspirado las manos de los escritores de los evangelios canónicos y no lo ha hecho en el resto de evangelios -los apócrifos- que defender la falsedad de las teorías sobre las conspiraciones de Templarios, Merovingios, Sangres Reales y grandes genios de la historia. Y es que es muy difícil justificar un dogma, pero muy fácil atacar hipótesis. De ahí que la iglesia fomente la lectura de ese libro.
Cuando leí El Péndulo de Focault, del genial Umberto Eco, me di cuenta de que la conspiración, en estos temas, no es la de la existencia de un grupúsculo de genios que protegen el saber y pretenden derrocar a la iglesia. La verdadera conspiración estaría en hacernos creer que esas hipótesis son ciertas.
Para mí es exactamente lo mismo pretender convencerme de que dios existe y el Papa es el sucesor de Jesús en la Tierra -y demás “perlas” católicas-, sin aportar prueba alguna, que pretender hacer lo mismo con la idea de que gobiernos, templarios y sucesores de Jesús actúan en la sombra, sin aportar, de nuevo, pruebas consistentes.
Esa será, en este contexto, mi conspiración nihilista, aportando únicamente las pruebas anteriormente mencionadas. Ni una cosa ni la otra, sino todo lo contrario.
De transiciones
Motivados por cambios externos o internos, en ocasiones, nos encontramos en épocas de transiciones. Ya sea por consolidar algo que tenemos, o por desear volver a lo que tuvimos o por pensar, simplemente, qué decisión vamos a tomar mañana, se nos aparecen momentos transitorios que llevan, inexorablemente, a un mañana y a un destino.
Pero como estas letras se ocupan más de mí que no del resto del mundo, hablaremos de mí, que para eso me gasto un tiempo en escribirme. Mañana tengo que dar una respuesta. Se trata de una respuesta muy simple: Sí o No. O sigo con lo mismo, o me meto de un ascenso en otro lugar y con otra gente. Datos positivos: dinero; datos negativos: yo y mis circunstancias.
Me ofrecieron esta mañana una subida de categoria, temporal, para cubrir una baja en un sitio diferente en el que estoy. Voy a decir que no; solamente me ofrecen más dinero, nada más.
Qué imbécil debo estar hecho para decir que no a una subida salarial. Pero eso ya lo sé desde hace tiempo. Y no es que no me importe el dinero pero, como decía mi compañero Groucho, “el dinero no es importante, pero mucho dinero…”.
Por cincuenta céntimos igual vendía a mi madre, pero tendría que ser por un motivo en el cual creyera y estuviera totalmente convencido. Vender a una madre simplemente por venderla… es feo. Por esa misma regla de tres diré que no, porque no creo en ello.
La otra transición en estos momentos, a nivel más interior, es la de aceptar, por enésima vez, lo que tengo. Últimamente tengo sueños -como en toda mi vida- no repetitivos pero sí con una serie de personas y contextos. No es nada concreto, pero sí son unas señales homólogas, precisas y concretas. O al menos así lo interpreto yo. (Así me lo aprendí yo). El deseo vuelve a mí. Llevo unos días pensando en que a lo mejor me equivoqué de variables independientes.
A lo mejor me equivoqué al causalizar la inestabilidad con el deseo. A lo mejor el error radicó en la elección de las variables, de todas las variabes, tanto las independientes como las dependientes. A lo mejor se me escaparon multitud de variables que en ningún momento tuve en cuenta, hasta ahora, en las que retorno, con cautela. Puede ser, incluso, que el método científico es un error de base que hace equivocarnos continuamente. Todo puede ser y todo es. Lo único que sé es que tengo ganas de volver, aunque sea par descubrir dónde está mi error. Bueno, realmente no es sólo para descubrir el error. Realmente es… porque lo deseo y me gusta.
Mis teorías conspiratorias (Parte 1)
Presento algunas de mis ilusiones conspiratorias que, si bien no me hacen sufrir de esquizofrenia, permiten que cuestionen mi realidad.
Y la primera no podría ser otra que la de cuestionar las verdades que se aceptan generalmente. Y en esta ley entran desde las observaciones que podrían ser más simples de ver y que todos podemos llegar a sospechar, hasta la manera en que nos han enseñado a mirar el mundo. Existe una manera de ver el mundo, que podríamos llamar “observación”, ese rollo del empirismo o positivismo. Lo que vemos no tiene porqué ser lo mismo que lo que existe. Percibir algo no indica, según esta teoría, que ese algo exista. Por poner un ejemplo, sabemos qué es la música clásica y la diferenciamos del resto de estilos, pero en el mundo puramente musical no existe esta división. Otro ejemplo que puede parecer más radical: no niego las diferencias sexuales entre los machos y las hembras, pero no estoy de acuerdo en su criterio de clasificación; distinguimos a hombres y mujeres y les aplicamos unas categorías diferentes (curiosamente no clasificamos de igual manera a los animales) según ¿qué categorías de clasificación? Clasificar a hombres y mujeres para mí es lo mismo que clasificar a las personas según la forma de sus orejas. Sin embargo, se habla de que las mujeres, por poner un ejemplo, son más sensibles que los hombres; no se habla de que las personas con el lóbulo de la oreja separado de la cara son más emotivas.
Y nos vamos a la segunda: No hay nada absoluto. Existe una especificidad histórica y cultural del conocimiento. Me explico: Los poderes existentes en cada momento (poderes económicos y sociales) nos enseñan una concepción concreta del mundo. A veces podemos pensar, por ejemplo, que la concepción actual del mundo -el capitalista- ha existido desde siempre, pero eso no es así; pensar que el mundo es así porque es así (me recuerda al “¡sí, porque sí!” de mi madre). Otro ejemplo más cercano y que está de moda: la concepción de la nación de España. Pensamos que España siempre ha sido una, grande y libre pero, históricamente, España como tal no nace hasta 1812. Pero con esta segunda teoría conspiratoria no me refiero sólo a temas históricos, aunque estos sean los más fáciles de ejemplificar, me refiero a todo lo que creemos, al aprehendizaje del mundo que hemos recibido.
Tercera: Las interacciones sociales generan el conocimiento (ésta es chula, ¿verdad?). La verdad no viene de la observación objetiva del mundo (ver primera teoría conspiratoria), sino de las interacciones sociales en las que participamos contínuamente. En este punto meto el lenguaje, como la primera base de las relaciones sociales. Los individuos de una sociedad compartimos unos conocimientos. Pero no es que este conocimiento exista en sí mismo, sino que a través de “pactos” o de construcciones sociales, hacemos que exista. Es una construcción subjetiva global (¡toma ya!).
Cuarta: Cada construcción social genera una concreta acción social y excluye otras. Aquí meto el ejemplo que siempre me gusta, el del síndrome post-vacacional. Hace unos 5-7 años sabemos que después de unas vacaciones jode que te cagas el volver a trabajar, pero ajo y agua. Ahora esto es considerado enfermedad y hay tratamiento médico/psicológico. Incluso te pueden dar la baja por ello. Las diferentes construcciones del mundo (¿se entiende mejor si lo llamo “descripciones del mundo”?) sustentan ciertos modelos de acción social. Conocimiento y acción social son inseparables.
Y vale por hoy. Mirad detrás de vuestro cuello por si hay ojos que os vigilan.