Saciado de sangre y cuerpos, disfrazado de vulgar bajo el mismo mar de estrellas. Paz del guerrero, que precede a la batalla. Una vida muy poco apasionante: devoro ideas, me inyecto sociedades, bebo cuestiones, dudo… Y sueño, sobretodo sueño…

En estas páginas no tengo por qué escribir la verdad ni toda la verdad, que para eso soy yo quien decide qué posts dejo colgados y qué posts elimino. Tampoco es mi vida. Sólo es algo más y, en muchas ocasiones, sólo tiene un carácter literario. No estoy amargado ni depresivo, aunque lo estuve en un pasado, y mucho. Aquí sólo escribo cosas. Simplemente eso. En un pasado llevaba una libreta y un bolígrafo. Ahora llevo un blog y un teclado.

Por un lado, me censuro a la hora de escribir ciertas cosas y es cierto que he borrado varios posts que nadie ha leído, razón de más para desear una total anonimidad. Por otro lado, estas páginas gritan a los cuatro vientos que sigo vivo. En muchas ocasiones este blog es el único contacto que tiene cierta gente conmigo, así que tampoco puedo ser tan anónimo. ¿Un lío, verdad? Y por un tercer lado, estas páginas tienen un título claro aunque muchas veces desconocido: Hastío. ¿Con este título cómo queréis que hable de cosas alegres y felices? Entonces lo hubiera titulado Alegreces, por decir algo.

Simplemente escribo porque me anima, porque me hace entender varias cosas, porque me relaja, porque hace que me conozca mejor, porque puedo re-leerlo entero (en un par de días), disfrutar de la historia de mi vida e intentar acordarme de qué coño quería hablar en ciertos escritos. También escribo para escandalizar, para enviar mensajes ocultos que sólo un buen código puede descifrar, para hacer ejercitar a mi cerebro intentanto escribir ideas y situaciones que no quiero que se entiendan fácilmente (en algunos comentarios pasados se demuestra el éxito de este objetivo), también escribo para pedir disculpas y para proclamar mis amores, y ¡qué narices! escribo porque me da la gana y porque puedo hacerlo.

Escribo también porque me permite soñar… como ahora. Aunque un sueño nunca sea sólo un sueño.

Dentro de unas horas abriré de nuevo los ojos y me levantaré relajado, muy relajado y feliz, y con una gran sensación de haberme liberado de ciertos temores.

Llegaréis a entender que esto no es más que un simple sueño cuando esta mañana abráis los ojos y os sintáis relajados y felices.