De omisiones interesadas y de sueños desinteresados
Consciente o inconscientemente no he querido celebrar el cuarto aniversario del inicio de mis últimos grandes cambios. Durante el último año han cambiado, eso sí, algunas pequeñas cosas, cosas que, aunque a regañadientes, me han dado esperanza. Esa esperanza que tanto daño produce.
No obstante, aunque yo no haya querido acordarme, esta noche ha venido a visitarme la pequeña oveja negra y ha querido que siguiera cabalgando sobre ella o junto a ella. Tenía un pelaje precioso y, aunque tenía muchas ganas de acariciarla, no la he tocado. Sólo deseaba observarla, estar allí, con ella. Al menos, hasta que el sueño llegara a su fin.
Éste ha llegado y el nuevo día ha comenzado.
Me he levantado feliz y contento, sin rencores, sin miedos. Sólo feliz y contento por esta agradable visita nocturna.