Responsabilidad
Desearía tanto tener la capacidad de eliminar algún día del pasado… Lo tenía prácticamente todo y, por un enorme error, una gran estupidez, lo he perdido. No me vale culpar a factores externos. Sólo yo he sido responsable de lo que he hecho y sólo yo tengo que pagar ese gran error. Aunque necesarias, las disculpas ya no valen para nada. Sólo sirve una cosa: la responsabilidad.
Y debo ser responsable y pagar lo que yo mismo he provocado. Hundirse en la culpabilidad y en la autocompasión no es un gran aliado, pero ahora mismo no me queda mucho más.
Desearía tanto dejar de tener miedo…
Bueno, tendrás que hacer el camino que muchos, por razones similares, ya hemos hecho. Es el camino de las lágrimas. Pero cuando consigues salir de ese túnel, el esfuerzo no ha sido en vano, ha valido la pena. Sale una persona nueva, una persona que sigue creyendo en la vida y en todo su potencial. Una persona que un día se llega a perdonar, por el simple hecho de ser humana, y perdona, por el simple hecho de que los demás también son humanos. Es la vida, querido amigo desconocido. Caminante no hay camino, se hace el camino al andar, y al volver la vista atrás, se ve la senda que no se ha de volver a pisar… ¡Suerte!