Archivo de agosto de 2009
Fin de ciclo
Tantos recuerdos, tantos objetos inútiles que me llevan a un pasado estable y feliz, tantas cosas han visto estas paredes, tanta estabilidad, tanto amor, tanta pasión, tanta depresión…
Y se acaba todo este ciclo. Me rindo. No puedo hacer nada más. Sólo regresar después de un largo –y vivido- viaje de 11 años. Dejaré atrás la tranquilidad y mi querido Mediterráneo.
Muerte…
… y resurrección.
Reconozco que es difícil pensar en las cosas buenas. Pero las hay. No sólo finaliza un ciclo; comienza también otro en otro lugar, aunque no sepa exactamente dónde. Comienzo esta nueva etapa. Tengo ganas de saber qué me depara el destino, aunque nunca podré olvidarme de mi pasado. Os llevo conmigo a todos y a todas quienes habéis compartido un trocito de vida en el pequeño apartamento del Mediterráneo.
Por lo menos podré decir, algún día, que viví al lado del mar.
Regreso al pasado
Hace dos años tomé ciertas decisiones. Nadie me obligaba a hacerlo, pero me vi en el deseo y en la necesidad de tomarlas. Dos años después, aún no me he recuperado. Las cosas han ido cada vez peor y, aunque en momentos de crisis siempre he tomado la decisión de largarme, esta vez no puedo hacerlo. Y ahora no es que tenga que tomar una decisión, ya la he tomado porque no tengo más narices, simplemente tengo que comprenderla.
Me da mucho miedo. La situación es ya insostenible, y me estoy acercando demasiado a un pasado muy doloroso, a un pasado sin presente ni futuro. Y voy a perder todo lo que tengo, que no es nada, pero que me gusta.
Necesito ayuda, aunque no la pida ni tenga intención de hacerlo –y que seguramente rechazaría. De todas formas no entiendo cómo sigo pensando en que alguien puede llegar a ser capaz de ayudarme. Supongo que son cosas de la maldita esperanza.
Sólo sé que en los últimos días y en los días venideros estoy más cerca de la bañera que de la resignación.