El abuelo
Duele. Todo duele. Sólo espero, aunque no tengo claro el qué. Espero y no pasa nada. Nunca pasa nada. Los recuerdos vienen a mi mente y las ganas ansiosas de volver atrás. Hago vida de abuelo, sin manta ni mando a distancia. Tengo tantas ganas de que el mundo se porte bien conmigo…
La última caída fue muy dura, muy dolorosa y, pese a los 10.000 Km que recorrí, no he conseguido curar todas mis heridas. Hay cicatrices que dejan marca, heridas demasiado profundas para ser salvadas. Y tengo que acostumbrarme a vivir con ellas. Siempre lo hago.
Pero donde hay cicatriz la piel nunca vuelve a ser igual.
Sigue siendo llamativo para mi las unidades de discrepancia que existen entre ambos. Besos humano curtido…