Archivo de Julio de 2009

Satisfacción

placer Algo extraviado ha regresado a mis desnudas manos. Algo que no esperaba ha subido por mis brazos, por mi pecho, por mis hombros, por mi cuello. Se ha parado en mis labios, y a mis oídos ha susurrado muy bellas palabras. Palabras de agrado, de recompensa y gozo. Mi cuerpo se ha estremecido de placer, y he tenido la necesidad de estirar los miembros para no agarrotarlos, sintiendo en cada milímetro de piel el contacto con la satisfacción.

El tiempo es aciago, pero la visita de Afrodita, en las noches lluviosas de verano, crea un baile dionisíaco y orgiástico de sensaciones, olores y placer, que desemboca en una parada técnica del reloj. Durante unos minutos, las manecillas no prosiguen con su mareante obligación. Durante unos largos minutos, el tiempo se detiene para contemplar la belleza.

Durante esos eternos minutos nada más tiene importancia.

Am Ende Der Stille

silencio … mi esperanza fue demasiado lejos y el silencio inició la guerra…

Ausente

Operan al Ogro. Aún no sé exactamente por qué lo hago, pero le acompaño al hospital y estaré con él. Supongo que voy porque sé lo que es la soledad y lo que duele si no se sabe llevar bien. No se lo merece y rompí relaciones con él hace apenas tres meses, pero iré. El Ogro tiene demasiado miedo a estar solo.

Sé que nunca me agradecerá el haber estado ahí y que la semana que viene, cuando lo liberen, se olvidará y poco más sabré de él. Pero entiendo que una fría y blanca sala de hospital no es el mejor sitio para permitirse la aparición de fantasmas. Él quizás tiene más que nadie.

Estaré ausente unos días.

El abuelo

cicatriz Duele. Todo duele. Sólo espero, aunque no tengo claro el qué. Espero y no pasa nada. Nunca pasa nada. Los recuerdos vienen a mi mente y las ganas ansiosas de volver atrás. Hago vida de abuelo, sin manta ni mando a distancia. Tengo tantas ganas de que el mundo se porte bien conmigo…

La última caída fue muy dura, muy dolorosa y, pese a los 10.000 Km que recorrí, no he conseguido curar todas mis heridas. Hay cicatrices que dejan marca, heridas demasiado profundas para ser salvadas. Y tengo que acostumbrarme a vivir con ellas. Siempre lo hago.

Pero donde hay cicatriz la piel nunca vuelve a ser igual.