Irán, el triunfo de una conspiración


En los últimos días podemos ver por todos los medios de comunicación las protestas en Irán por parte de los seguidores “verdes” de Mir Hosein Musavi y la represión ejercida por las fuerzas gubernamentales –y, según dicen, no tan gubernamentales- de Mahmud Ahmadineyad. Aunque algunos medios no se atrevan a decirlo abiertamente, todos mantienen el mismo discurso: Musavi ha ganado las elecciones y Ahmadineyad ha hecho “trampas”.

Y la manera que tienen estos medios de justificar su discurso es la de mostrarnos la represión. Ver cómo la policía arrea a diestro y siniestro justifica que Ahmadineyad ha hecho trampas. Y ya está, no necesitamos ninguna otra justificación. Si os fijáis, apenas se habla de recuentos ni de encuestas previas. Sólo represión. Convertimos a Neda en símbolo por la lucha de las libertades por haber sido asesinada por parte de los Basij –los terroristas (buscaba otro adjetivo, pero no se me ha ocurrido ninguno mejor) pro Ahmadineyad- en una manifestación y seguimos así justificando el “golpe de estado” de Ahmadineyad.

Unos días después de las elecciones, el 15 de junio, el Washington Post publicaba un sondeo independiente hecho en Irán, tres semanas antes de los comicios (The Iranian People Speak). El 34% de los electores iban a votar por Ahmadineyad, el 14% lo iba a hacer por Musavi y el 27% no lo tenía muy claro. El resto de encuestas y sondeos, más televisivas, no dio nunca como vencedor a Musavi, aunque sí señalaban una probable segunda vuelta (traducido: ningún candidato superaría el 50% de votos en primera votación). Resumido: nadie esperaba la victoria de Musavi.

Y así ha sucedido.

Entonces, ¿por qué la insistencia de fraude?

¿Nos acordamos del “Eje del mal”? ¿Nos acordamos de la invasión en Iraq, de la cual este país, España, participó? Por mucho que en USA hayan cambiado de presidente, su política exterior sigue siendo la misma desde hace más de 50 años. Irán es un país que sigue formando parte de su política exterior. El problema es que si nos dicen ahora que Irán tiene armas de destrucción masiva no se lo va a creer ni la abuela (aunque lo siguen intentando con el problema de las centrales nucleares). Una invasión militar no justificada, tampoco sería aceptada. ¿Qué es lo que nos queda? Injerencia internacional a un país soberano. Generar disturbios y manipulación de los medios. Es un truquito que sigue teniendo mucho éxito. Fue practicado con éxito en Iraq y sigue practicándose ahora en Irán –5 europeos detenidos acusados de generar protestas violentas. Pero estas prácticas tampoco son tan raras. En España, por ejemplo, se infiltran policías en las manifestaciones que no sólo actúan como meros espectadores (descubrimos una vez a uno porque era el más “animal” de todos los que zarandeábamos coches). Si al gobierno iraní se le va la olla quizás si hablaríamos de una invasión militar justificada (aunque es más cool llamarla “restablecimiento de la paz” o cosas así).

El objetivo es crear un problema y luego ser el único en poder poner los medios para remediarlo. De igual manera que hace la publicidad. Y es que, en el fondo, la cuestión de Irán es simplemente publicitaria.

¿Podéis imaginaros una manifestación en España con carteles y pancartas escritos sólo en inglés (los famosos “where is my vote?”)? ¿Y no os suena sospechoso que en Irán sí?

Es cierto que hay una conspiración en Irán, pero no creo que tenga demasiado que ver con Ahmadineyad ni con las elecciones, por mucho que no nos guste este señor. Y me da igual quién ha ideado esta conspiración. Sólo sé, y es la intención de este post, que los medios de comunicación, con todo su alarde de objetividad y pensamiento crítico, no están a la altura de las circunstancias, como siempre.


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