Insomnio
Te necesito ahora, Aelo, más que nunca. Ni Ayalgues, ni Morfeos, ni Iquelos, ni Fantasos, ni Ilusiones van a venir a por mí. Necesito que liberes mi alma atormentada, que me arranques de las garras de mis demonios. Sácame del Tártaro y llévame a reposar bajo el plácido manto de Nix.
Sé que Cloto, Láquesis y Átropos marcaron hace tiempo mi destino, y ni en cielos ni en infiernos puedo esconderme. Ayúdame, Aelo, a romper con los destinos. Sólo hay una manera, lo sabemos muy bien. Llévame más allá del Aqueronte, invoquemos a la anciana Caos e iniciemos nuevos dioses.
No hay destinos si no caminamos hacia ellos, sin embargo, siempre nos resulta más cómodo entregarnos a ellos. Esa es la Ley de la Inercia Humana.