Hagamos un trato


Amanecer

Finalmente, se ha ido sin hacer ningún estruendo, como él quería, y hemos aprendido que la literatura siempre tiene que ver con la vida. Es imposible imaginarse la una sin la otra. Hagamos un trato, Mario, yo seguiré pensando en la utopía y tú, de mientras, me cuidas de las flores y de los amaneceres.

Cuando sientas tu herida sangrar
cuando sientas tu voz sollozar
cuenta conmigo.
(de una canción de Carlos Puebla)

Compañera,

usted sabe

que puede contar conmigo,

no hasta dos ni hasta diez

sino contar conmigo.


Si algunas veces

advierte

que la miro a los ojos,

y una veta de amor

reconoce en los míos,

no alerte sus fusiles

ni piense que deliro;

a pesar de la veta,

o tal vez porque existe,

usted puede contar

conmigo.


Si otras veces

me encuentra

huraño sin motivo,

no piense que es flojera

igual puede contar conmigo.


Pero hagamos un trato:

yo quisiera contar con usted,

es tan lindo

saber que usted existe,

uno se siente vivo;

y cuando digo esto

quiero decir contar

aunque sea hasta dos,

aunque sea hasta cinco.


No ya para que acuda

presurosa en mi auxilio,

sino para saber

a ciencia cierta

que usted sabe que puede

contar conmigo.


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