Archivo de Mayo de 2009

Van faltando las ideas

Poussin, el Parnaso

Me falta, de nuevo, enamorarme estúpidamente -ahora que sé que soy capaz de hacerlo.

Me falta, de nuevo, que me abandonen cruel y salvajemente, sin tener en cuenta que las parejas las forman dos personas.

Me falta, de nuevo, emborracharme la mitad de los los días y estar de resaca la otra mitad.

Me faltan, de nuevo, amistades que me acompañen en esos viajes cuyo objetivo es el de encontrar al famoso elefante engalanado.

Me faltan las malas compañías y las grandes depresiones.

Necesito a la Duval y los consejos del maldito de Montparnasse.

Hagamos un trato

Amanecer

Finalmente, se ha ido sin hacer ningún estruendo, como él quería, y hemos aprendido que la literatura siempre tiene que ver con la vida. Es imposible imaginarse la una sin la otra. Hagamos un trato, Mario, yo seguiré pensando en la utopía y tú, de mientras, me cuidas de las flores y de los amaneceres.

Cuando sientas tu herida sangrar
cuando sientas tu voz sollozar
cuenta conmigo.
(de una canción de Carlos Puebla)

Compañera,

usted sabe

que puede contar conmigo,

no hasta dos ni hasta diez

sino contar conmigo.


Si algunas veces

advierte

que la miro a los ojos,

y una veta de amor

reconoce en los míos,

no alerte sus fusiles

ni piense que deliro;

a pesar de la veta,

o tal vez porque existe,

usted puede contar

conmigo.


Si otras veces

me encuentra

huraño sin motivo,

no piense que es flojera

igual puede contar conmigo.


Pero hagamos un trato:

yo quisiera contar con usted,

es tan lindo

saber que usted existe,

uno se siente vivo;

y cuando digo esto

quiero decir contar

aunque sea hasta dos,

aunque sea hasta cinco.


No ya para que acuda

presurosa en mi auxilio,

sino para saber

a ciencia cierta

que usted sabe que puede

contar conmigo.

Los sueños no son sólo sueños

Sandman Esta noche ha venido alguien a visitarme en sueños. Era un antiguo amigo, una persona muy apreciada para mí. Él, como yo, tomó la decisión drástica de desaparecer, de irse lejos y empezar de nuevo. Empezar de nuevo a hacer las mismas cosas de siempre.

Como todo sueño, la imagen era muy confusa, distorsionada. Llevaba una camisa horrible y una corbata. No recuerdo mucho más.

Pero esta pequeña historia ha traspasado las barreras del sueño. Unos minutos después de levantarme ha sonado el teléfono. Era él.

No llevaba corbata.