De buenos y malos chicos

Siempre he creído que soy un “buen chico”. Algo particular, eso sí, pero un “buen chico” en definitiva. No tendría que haber sido así: entorno humilde, familia desestructurada, alcohol, soledad, malditos, existencialismo práctico, metal, anarquismo… No es habitual que en un entorno como éste puedan aparecer “buenos chicos”.

Pero no soy el único que lo cree. Últimamente tenía dudas acerca de mi bondad y he preguntado. Todas las respuestas, el 100%, han sido positivas. Entonces, ¿por qué me sentía tan mal? ¿Por qué he llegado a creerme que era un “chico malo”?

Me he llegado a creer que el motivo de mi depresión actual -sí, lo confirmo, es síndrome depresivo entre moderado y grave- era exclusivamente culpa mía, por acción y/u omisión. Pretendía encontrar esa variable experimental que, al modificarla, hubiera provocado una situación final totalmente contraria a la actual. Y me creía responsable de esa variable, así que pensaba en todo lo que había hecho y no hecho. Y me iba hundiendo. Me culpaba de prácticamente todo. Esa variable era la responsable de habérmelo dado todo o de habérmelo quitado todo. De ahí su importancia. Finalmente me quedé sin nada. Culpabilidad y compasión no son muy buenos ingredientes.

¿Por qué todas mis ilusiones, todos mis sueños, todo mi futuro ha desparecido, con lo convencido de tenerlo que estaba? La respuesta debe estar en mí, ¿no?

Pero me he dado cuenta de una cosa que mi mente cientificista no tenía en cuenta. Ninguna variable dependía de mí. Las cosas iban a resolverse de la misma forma en que se han resuelto. No hubiera podido haber hecho nada para cambiarlo. Nada, absolutamente nada, dependía de mí. Todo habría acabado como ha acabado.

Y ahora tengo sensación de impotencia, pero esta sensación de impotencia es mejor que la sensación de culpabilidad. No estoy contento de estar mal, pero estoy contento de haberlo comprendido mejor y espero que esta noche pueda dormir, que mañana pueda comer y que pasado mañana pueda sentirme un poco mejor.

El tiempo nos pondrá a todos en nuestro lugar. Quizás nunca nadie llegue a saber todo lo que ha sucedido o quizás me vea capaz de explicarlo o escribirlo algún día. Aún hay demasiadas cosas que duelen mucho.

Ahora sólo espero acabar de eliminar dependencias y esperanzas. Y, luego, volver de nuevo a vivir, aunque sea sólo un poco, que eso, para mí, ya supone una enorme victoria.

Deja un comentario

*
Statistical data collected by Statpress SEOlution (blogcraft).