Una pequeña excepción


Este último año ha sido tan especial para mí que no sé todavía por dónde empezar a recordar. Acababa el año pasado con camisetas negras heavys y comenzaba éste con camisas y pantalones de Pepe Jeans. Me he enamorado de nuevo, convencido de que eso del amor no existía; me he decidido irme solo a explorar otros países, a la aventura; he conocido, muy bien acompañado, algún pueblo entre montañas y alguna gran ciudad; he vuelto, después de unos cuantos años, a mi adorada Sevilla; he aprendido italiano; he conocido nueva gente, gente muy especial que perdurará en algún lugar entre aurículas y ventrículos; he pasado por dos trabajos y por dos prestaciones por desempleo; se han enamorado de mí; he tenido que apañarme en casa solo, aprendiendo a limpiar en serio y a fregar platos de forma más asidua, y no podría olvidarme de lo mucho que he aprendido en la cocina y en el supermercado; he vuelto a saborear la increible sensación que se siente al hacer el amor con quien se desea sincera y pasionalmente; me han robado, de nuevo, la bici; he bailado en discotecas, con alevosía, nocturnidad y mucho de lujuria; me han venido a visitar a casa personas maravillosas, cuando más lo necesitaba; de tantos grupos musicales que tenía, al final me he quedado sin ninguno; he sufrido vértigo y he vuelto a padecer insomnio; me ha acabado gustando Barcelona; he retomado la afición de devorar libros y resolver sudokus; he vuelto a llorar y a hacer páginas web y cobrar por ello; hasta hoy, no se me ha olvidado ningún cumpleaños -benditas agendas- y es el año que más gente me ha felicitado para el mío -aunque de regalos ni uno, panda de roñosos…

He hecho tantas cosas este año y he sido tan feliz… Me resulta mucho más fácil escribir acerca de forma melancólica, seria, deprimente y depresiva que de cosas felices. De ahí la pequeña excepción al escribir algo sobre lo cual no estoy demasiado acostumbrado, y de ahí su pobre calidad literaria. En resumen, 2008 lo recordaré como uno de los años con mayores sensaciones, emociones, deseos, pasiones y con grandes altibajos emocionales, así todos juntos, de mi vida. Me agrada mucho recordar sensaciones y olores. Gracias a todos y a todas que lo habéis hecho posible.

Lo mejor de todo es que aún no ha acabado el año y, probablemente, lo acabe en otro continente. El año que viene… no sé. Espero seguir sintiéndome vivo, aunque sea sólo recordando.


Deja un comentario