Un día tranquilo


-Se respira un ambiente de tranquilidad y de paz que me llenan un poquito más el espíritu (ese que no tengo). Apenas queda gente de vacaciones (sí, en mi pueblo hay gente de vacaciones prácticamente hasta noviembre). Y el mar suena agradable, cariñoso, como si quisiera que le acariciaran el lomo. Ha aparecido la Luna en su máximo esplendor y me he dado cuenta de que hacía demasiados meses que no me fijaba en ella. Hacía muchos meses que no disfrutaba de la paz de hoy.

Ha sido un día agradable para mí. Aún resuenan entre mis neuronas (esas que tampoco deben abundar) las palabras de mi madre de ayer “busca la felicidad que yo no he sabido encontrar“.

Aún me quedo en silencio cuando las recuerdo, sin saber qué responder, como ayer cuando las escuché.

Mi madre lleva casi 11 años esperando a que vuelva de nuevo a su casa -aún tengo la cama y la habitación en el mismo sitio. Sin embargo también quiere que vuele, que marche bien lejos. Sabe que no podría ser feliz en su casa -aún la llamo “mi“- y menos en esa ciudad. Quiere que yo tenga una oportunidad.

Esa mi oportunidad también es la suya.

Hoy he iniciado unos trámites. Ahora sólo es cuestión de tiempo (de ese sí que tengo)…


Un comentario para “Un día tranquilo”

  • mar dice:

    “busca la felicidad que yo no he sabido encontrar“
    Extraña esa felicidad que se obtiene cuando el otro la alcanza a pesar de que este lejos de uno…
    saludos

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