Como decíamos ayer…
Prosigue su pausado camino el Eterno Retorno. La ruta circular ha hecho que vuelva a estar en un lugar en el que ya había estado antes.
Estoy sin trabajo. Eso me ha permitido liberarme de otra de mis pesadas cargas. Y apenas tengo ahora peso en la mochila. Perderlo todo, no ser dependiente y no necesitar nada es una muy buena manera de sentirse libre -ni necesitar comer, como decía Estefano en Vicenza-. Y ahora me siento libre, sólo conmigo, sin nada más.
Un nuevo mundo, lleno de oportunidades -y cagadas, claro-, se asoma desde la línea del horizonte. Valoro opciones, a cada cual más loca. Aún tengo tiempo de hacer locuras. Analizando, analizando, creo que intentaré llevar a la práctica una de esas locuras. De todas formas aún tengo que pensármela bien. Supondría un cambio demasiado radical. No sé si estoy preparado. No obstante, no tengo absolutamente nada que perder.
Una ligera brisa acariciaba mi cara y hacía que mis cabellos se movieran ligeramente, al ritmo que marcaba el suave viento. Sentado en la arena, desnudo, a orillas del mar, el sol iniciaba su ruta. Amanecía.
No sabes si estas preparado? Pero si lo único que te faltaba era tiempo y ahora lo tienes: Lanzate!! Siempre es mejor que arrepentirse de no haberlo hecho.