Un zumo de naranja

Anoche fui a hacerle una visita a la Ilusión. De vez en cuando voy a verla. Siempre me acoge con sus brazos abiertos y me ofrece zumo de naranja. Es agradable tomar un buen zumo de naranja mientras tienes una buena charla. Ella siempre me hace muchos regalos y nunca salgo con las manos vacías. La Ilusión siempre se porta bien conmigo. Me ofrece opciones a mis dudas y temores que soy incapaz de ver, me hace ver las cosas desde otro punto de vista, desde otra perspectiva.

Me tranquiliza. Puedo hablar de todo con ella, y de la manera que quiera. Y también me dice cosas que, si bien las conozco, no son agradables de escuchar. No porque sean frases duras, sin sentido o desagradables, sino porque son la verdad.

Estoy contento por su charla de anoche. Por eso la suelo ir a visitar, porque salgo siempre contento… Y con el sabor todavía en los labios de un buen y reconfortante zumo de naranja.

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