La clásica pre- de todas las salidas
Probablemente éste va a ser uno de los viajes más importantes que he hecho en los últimos años. Es un viaje de despedidas, un viaje de finales, un viaje de muerte. Pero al mismo tiempo es un viaje de inicios y resurrecciones. Por eso es tan importante. En esta semana que viene acabará y empezará todo de nuevo. De nuevo otro ciclo.
Marcho de interrail por Italia, solo. Va a ser un viaje espero que cultural y, al mismo tiempo, un viaje interior. Necesito recolocar algunas cosas que tengo por aquí dentro y es lo que voy a hacer. Ya sabéis, el hígado por este lado, el rión derecho por el otro, el pulmón donde el corazón…
Empecé ilusionado porque en prinicipio no iba a ir solo. Luego decepcionado porque había probabilidades de que el viaje se fuera al garete y porque los de la estación de tren de Salou me lo pusieron realmente complicado. Finalmente, entre ayer y hoy… indiferencia. No había buscado ni albergues ni nada de nada, y me daba igual. Sé que tengo un ángel que me acompaña cuando salgo de viaje, y espero que esta vez siga con su trabajo, que para algo que se le da bien…
Y hoy he hecho los últimos trámites. He encontrado alojamiento (al menos para el primer día) y estoy planificando rutas pero, claro, no es lo mismo planificar desde detrás de un ordenador que en directo. Así que abro los brazos y espero recibir lo que venga, lo que me merezca.
Salgo dentro de nada. Me queda muy poco. La maleta ni he empezado a hacerla, y me importa bien poco. Tengo tiempo. Tengo todo el tiempo del mundo, como siempre.
Tengo todo el tiempo del mundo, incluso, para volver, si así lo deseo.
Buon viaggio!