Arde
–El fuego arde en las entrañas de la montaña. Afortunadamente ésta nos protege del peligro que supone verlo desbocado y salvaje. No sabemos del cierto si las llamas llegarán a la superficie. Tampoco tenemos claro si hay fuego o no, sólo tenemos indicios, pero indicios bastante claros, como un negro humo que va apareciendo no tan a lo lejos.
Si las llamas consiguen aprovecharse de las pequeñas grietas que atraviesan toda montaña estaremos perdidos. Es un fuego demasiado grande, demasiado desolador. No es posible la salvación ni la esperanza.
Hay algún bombero que podría evitar la desgracia, pero es difícil encontrarle. No responde a las llamadas ni se sabe muy bien donde habita. Si huele el humo, quizás venga. Tampoco es seguro. La humanidad le parece una pérdida de tiempo y, viviendo al día, es imposible tenerle miedo a la muerte. Ésta también le importa bien poco.
No sabemos si el fuego hará eficientemente su trabajo o si podrá ser extinguido. Pero queda muy poco tiempo para saberlo. Poco más de una semana, quizás menos.
Jajaja…A qué buenas conclusiones has llegado…Me pasa algo similar y me encantó eso de:
“Me falta de nuevo enamorarme estúpidamente -ahora que sé que soy capaz de hacerlo- y Me falta de nuevo que me abandonen cruel y salvajemente”
Permite que te FUSILE todos estos pensamientos tan bien elaborados para colocarlos en mi página de PULSO en Yahoo…¡DE ANTEMANO MIL GRACIAS!!