El tercero
En unas horas vuelvo a coger un tren. El destino no es el que quería en un inicio, pero no es un mal destino. Tengo ganas de ver por la ventana de un tren, de pasarme un montón de horas con el traqueteo, de despertarme -si duermo- con dolor en todo el cuerpo y con cara de tonto y los pelos alborotados.
Necesitaba salir de casa este fin de semana. Quedarme aquí hubiera sido quizás demasiado duro. O no, quién sabe. Ya es el tercer fin de semana consecutivo que hago cosas y me siento activo. Estoy contento.
Vuelvo a ir cogiendo las riendas de mi vida. Eso me alegra. Lo malo ahora es que los fines de semana pasan rápido y de nuevo llega enseguida el lunes.
Lo importante ahora es saber que este fin de semana estaré desaparecido. Ya escribiré una crónica del viaje, que me estoy aficionando a hacerlo.