Paciencia
De todos es conocida la expresión “la paciencia tiene un límite“. Lo que no conocemos es probablemente lo más importante: ¿Cuál es ese límite?
La paciencia también está asociada a la molestia, al dolor. Podríamos ponernos matemáticos: la duración de la paciencia es indirectamente proporcional a la molestia continua, al dolor producido. Pero hay una anomalía sistémica que crea fluctuaciones: la esperanza de cambio. Claro que, aunque no lo parezca, no soy muy amigo del cientificismo, así que no intentaré explicarme el porqué aguantamos tanto en ciertas situaciones.
De todas formas mi paciencia tiene un límite físico… Es una fecha de calendario. Sólo tengo que esperar un poco, aguantar un poco más. Un poco más para no faltar a mi palabra y se habrá acabado todo. A nivel teórico, claro. Luego ya veremos cuáles son mis expectativas, mis motivaciones, mi dolor y… mi paciencia.