Un sueño
Pensaba. Pensaba en todo y en nada, aunque mi verdadera intención era la de dormir y soñar. Pensaba en mi vida amorosa, pensaba en mi pasado, en mi posible futuro, pensaba también en hastío y en los viejos amigos.
He sentido que esta noche era una noche de revelaciones, como en esas películas en las que el protagonista descubre al asesino durante la noche a partir de pequeñas divagaciones e indicios. Quizás los temas que he escrito en el anterior párrafo parecen sueltos, distintos unos de otros, sin ningún tipo de relación, pero forman parte de lo mismo, son la misma cosa. Quizás todo lo que escriba en este post parezca suelto, sin ningún tipo de relación. Holismo puro y duro. Las interrelaciones de los elementos son las que dan sentido a lo que tenemos.
Sin todas esas cosas, y muchas más que no he escrito, no tendría sentido pretender saber quién soy. Me he sentido molesto con cierta gente que no quería a mis amigos o incluso a hastío porque sentía que estaban rechazando una parte de mí. Pero es que simplemente es más fácil tratar con alguien a quien conoces completamente -¿y ese es el objetivo, no?- que tratar con alguien cuyas variables no pueden controlarse.
Tampoco yo puedo controlar mis propias variables. La ciencia nos ha dado un método bastante simple y, en muchas ocasiones, ineficaz. Mirando atrás, veo una línea recta, una línea que me ha llevado a estar en donde estoy, a ser lo que soy. Y quiero aislar y controlar todas las variables externas para saber el porqué de la variable dependiente -yo mismo. Quiero entender un simple por qué. Probablemente ya lo sepa pero no quiero verificarlo ni falsarlo. Me asusta.
No quiero aceptar que todo ha sido culpa mía. Por eso me resulta más fácil culpar a otros. Creo que no odio a una persona, creo que me odio a mí mismo. Me odio por no haber querido echarle huevos a la vida. Me odio porque la historia siempre se me repite. Me odio por no entender algo tan simple como que alguien me pueda querer. Me odio por ser tan orgulloso. Me odio por pasar de los 30, me odio por haber desaprovechado la juventud y me odio por no estar aprovechando mi post-juventud. Me odio por no coger una maleta e ir a buscar lo que más quiero. Me odio por odiarme.
Pero, en el fondo, no es odio lo que siento. Es algo peor para un orgulloso: se llama vergüenza.
En estos momentos le estoy dando importancia a esas cuestiones. No voy a ir a psicólogos, están demasiado locos. Yo ya tengo a hastío (¿recordáis lo del holismo?). En estas páginas no tengo por qué escribir la verdad ni toda la verdad, que para eso soy yo quien decide qué posts dejo colgados y qué posts elimino. Tampoco es mi vida. Sólo es algo más y, en muchas ocasiones, sólo tiene un carácter literario. No estoy amargado ni depresivo, aunque lo estuve en un pasado, y mucho. Aquí sólo escribo cosas. Simplemente eso. En un pasado llevaba una libreta y un bolígrafo. Ahora llevo un blog y un teclado.
Por un lado, me censuro a la hora de escribir ciertas cosas y es cierto que he borrado varios posts que nadie ha leído, razón de más para desear una total anonimidad. Por otro lado, estas páginas gritan a los cuatro vientos que sigo vivo. En muchas ocasiones este blog es el único contacto que tiene cierta gente conmigo, así que tampoco puedo ser tan anónimo. ¿Un lío, verdad? Y por un tercer lado, estas páginas tienen un título claro aunque muchas veces desconocido: Hastío. ¿Con este título cómo queréis que hable de cosas alegres y felices? Entonces lo hubiera titulado Alegreces, por decir algo.
Simplemente escribo porque me anima, porque me hace entender varias cosas, porque me relaja, porque hace que me conozca mejor, porque puedo re-leerlo entero (en un par de días), disfrutar de la historia de mi vida e intentar acordarme de qué coño quería hablar en ciertos escritos. También escribo para escandalizar, para enviar mensajes ocultos que sólo un buen código puede descifrar, para hacer ejercitar a mi cerebro intentanto escribir ideas y situaciones que no quiero que se entiendan fácilmente (en algunos comentarios pasados se demuestra el éxito de este objetivo), también escribo para pedir disculpas y para proclamar mis amores, y ¡qué narices! escribo porque me da la gana y porque puedo hacerlo.
Escribo también porque me permite soñar… como ahora. Aunque un sueño nunca sea sólo un sueño.
Dentro de unas horas abriré de nuevo los ojos y me levantaré relajado, muy relajado y feliz, y con una gran sensación de haberme liberado de ciertos temores.
Llegaréis a entender que esto no es más que un simple sueño cuando esta mañana abráis los ojos y os sintáis relajados y felices.
Muchos caminos me han llevado al hastío.
Muchas razones me han conducido a hastío: información, belleza, descubrimiento, creatividad…
pero hoy he encontrado algo que nunca vi: SATISFACCIÓN,
y no sabes cómo la he disfrutado.