Armisticio


sangreEl camino parecía claro y bien definido. Adelante, siempre adelante. Aunque no podía evitar mirar hacia los lados, su mirada se dirigía al frente, hacía un punto fijo más bien mental que físico. Los pasos marcaban un ritmo pesado, no lento, y tedioso. Tenía ganas de llegar al final, pero no de hacer el camino. No obstante, seguía caminando.

Sangre en la acera, algún que otro miembro extripado salvajemente, muerte y abandono. Gotas de sudor y sangre goteaban de sus manos, cansadas del horror de la batalla.

Deseos de paz, de llegar a ese punto imaginario donde sólo existe la tranquilidad y el retiro. Abandono y sueño. Felicidad. Había sido educado en el manejo de la espada y en la ocultación de la piedad, pero deseaba rendirse y comenzar una nueva vida. Quizás una nueva vida más temeraria y más difícil. Una nueva vida lejos de la sangre. Una nueva vida junto a la felicidad. Una nueva vida cerca de ti.


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