Archivo de enero de 2008
La post-…
Regreso a casa, con pocas ganas, pero quizás necesario para volver marchar. Replanteamiento de mi futuro a corto plazo. Ni falta hace decir que no sé qué hacer, la situación no sé hasta que punto es complicada y no sé hasta que punto puede manipularse a mi antojo. Pero fijándonos simplemente en mi viaje, he de decir que estoy muy contento. La oscuridad hace tiempo que ha desaparecido -aunque sea posible a nivel teórico regresar a ella- y puedo decir, aunque con vergüenza, que vivo habitualmente neutral y que ciertas situaciones, como este viaje, hacen que pueda afirmar que soy feliz. Lo malo es que no estoy saciado. Quiero más, mucho más.
No quiero escribir más cosas sobre la post. Me las reservo para mí. Simplemente decir que estoy muy contento y con ganas de volver a salir.
La pre-…
En una hora salgo de casa dirección Milano. Sé que esto carece de importancia en hastio.com, pero resulta importante para mí, no sólo por el viaje en sí, sino también por el simple hecho de salir de aquí. Tampoco es que me agobie mucho estar en mi casa sin hacer nada (he nacido para ser vago, qué le vamos a hacer…), pero creo que necesito observar otros mundos, otras realidades.
Y necesito disfrutar. Es lo que pienso hacer. No esperéis que os traiga regalos. Este viaje es mi regalo a mí mismo, que como me he portado tan bien, me lo merezco.
Ya haré una post- cuando regrese (no podría ser de otra manera).
A ver qué sucede esta noche…
A lo largo de mi eterna juventud las cosas más especiales y las más desagradables me han sucedido bajo el reinado de Selene. Debido a los efectos del paso del tiempo -y a las escasas resacas-, ya no aguanto tanto eso de vivir de noche y morir de día. Mi cuerpo se ha ido socializando un poco, mi mente también, aunque en ocasiones echo de menos salir de zombie a morder murciélagas solitarias.
Recuerdo, y no era hace mucho, que salir con nocturnidad y alevosía significaba conocer a alguien nuevo ¡y eso cada noche! La ilusión iba convenciéndome poco a poco de que no era tan sociópata como creía. Sólo necesitaba un poco de alcohol… Y un poco de ganas, claro. Lo demás venía solo. Casi me llego a creer que soy sociable…
Aun haciendo vida “normal” siempre tengo en mente la nocturnidad, lo prohibido, lo lunar, lo oculto y lo sagrado. Me pongo el disfraz solar, el disfraz de las señoras que van a la compra, el de los obreros de la construcción, el modelito atrevido de los señores curas que ofician ceremonias… Me disfrazo, en definitiva, de casi-persona (tendría que afeitarme y cortarme el pelo para conseguir el disfraz de persona total). Disimulo lo que prefiero y lo que me gusta, quizás porque ya no me gusta tanto, quizás porque ya no lo necesito tanto, quizás porque…
… porque me da miedo.
Hay que saber cómo juega la noche, cuáles son sus reglas y los castigos que aplica cuando esas reglas se incumplen. Hay que conocer sus normas y, estar en la obligación de cumplirlas…, y esto… a lo mejor ya no me gusta tanto.
Pero estoy seguro de que la noche no me abandona. Me da libertad para elegir con qué pareja celestial quiero estar. Se fía de mí porque, lo tiene muy claro, sabe que tarde o temprano regresaré. Todos volvemos. Maldito Ouroboros.
Regreso a los ventitantos
Ayer hice una visita fugaz a mi pueblo natal. Fui a visitar a mi madre -y no me dijo que estaba más delgado- y no quise saber nada del ogro. Deseé ver a mi hermano pero no fue posible, estaba demasiado ocupado en no hacer absolutamente nada. Debido al inmenso aburrimiento que sufro cuando regreso a mis ventitantos decidí regresar rápidamente a mi casa.
Pero antes quise pasarme por ciertos lugares. Resulta curioso. Muchos de los lugares por donde pasé me producen dolor. Bares, calles, gente… Es una sensación de dolor junto a una sensación de vergüenza. Me parece que sigue dándome miedo todo aquello. No supe controlar ciertas situaciones y me horroriza que situaciones parecidas vuelvan a producirse, esté donde esté.
Le hice una foto a mi madre y no salió muy favorecida. Los años van marcando arrugas y cansancio y yo… he inmortalizado eso.
Pero lo peor de todo es no haber querido llamar a nadie. Tampoco me atrevo. Hace años dejé de llamar a la gente porque nunca podían quedar -quizás era yo el que quería quedar siempre. Se podría decir que prefiero no llamar a nadie que recibir calabazas, es menos doloroso.
Lo que es seguro que dentro de un tiempo, cuando regrese a mi pueblo natal, cierta gente me reprochará no haberlos llamado.
Armisticio
El camino parecía claro y bien definido. Adelante, siempre adelante. Aunque no podía evitar mirar hacia los lados, su mirada se dirigía al frente, hacía un punto fijo más bien mental que físico. Los pasos marcaban un ritmo pesado, no lento, y tedioso. Tenía ganas de llegar al final, pero no de hacer el camino. No obstante, seguía caminando.
Sangre en la acera, algún que otro miembro extripado salvajemente, muerte y abandono. Gotas de sudor y sangre goteaban de sus manos, cansadas del horror de la batalla.
Deseos de paz, de llegar a ese punto imaginario donde sólo existe la tranquilidad y el retiro. Abandono y sueño. Felicidad. Había sido educado en el manejo de la espada y en la ocultación de la piedad, pero deseaba rendirse y comenzar una nueva vida. Quizás una nueva vida más temeraria y más difícil. Una nueva vida lejos de la sangre. Una nueva vida junto a la felicidad. Una nueva vida cerca de ti.
Finales e inicios
Anoche estuve en una fiesta, una fiesta aburrida y previsible, una de aquellas citas medio esperanzadoras medio tediosas. Los prolegómenos de la fiesta se presentaban demasiado negativos. El fin de fiesta empezaba por la tarde. Cuestión de actitud. Hipocresía. Tan doloroso empezaba este fin de fiesta que decidí olvidarme de que todas las fiestas, hasta las más malas, tienen un final. Alguien me lo recordó. La posible presencia de cierta gente también influyó en la decisión de ir, aunque sin ganas. Di besos y abrazos. Gané una felación -realmente fue un café, pero si escribo algo sexual tengo más visitas- y ningún amigo. Di muchas vueltas, de un lado para el otro. Es lo que tiene ser sociópata y no quedar con nadie: uno ha de entretenerse con algo. Y si ese algo es la observación me parece mucho más interesante incluso que quedar con ciertas personas.
Fue una de las noches más cortas que recuerdo en mi vida nocturna -junto a la del “esta noche pago yo“, de mi amigo del alma. Cogí la moto, volví a casa, encendí el ordenador y me dispuse a no hacer nada… No fuera que hiciera algo…
Deseos de irrealidad
Fin de temporada duro, muy duro e injusto. Tengo ganas de irme y hay algunos pequeños detalles que hacen que mi corazón esté lejos del parque, lejos de todo esto, lejos de la vida real. Se me ocurren varias locuras que probablemente no realizaré porque no es lo más adecuado, aunque sí lo deseable. De nuevo tengo ganas de ser feliz, aunque sólo fueran 10 minutos. No sé qué va a pasar en los próximos 10 días; probablemente lo escriba por aquí, pero ahora mismo es lo que menos me preocupa.
Me gusta planificar cosas sobre papel y en estos momentos tengo mis proyectos bastante bien atados. Soy bueno planificando al detalle pero otra cosa diferente es la realidad. Esa maldita que hace que abramos los ojos todas las mañanas. Tengo miedo.
(Ilustración de Ray Respall Rojas)
Pasión
Andrógina de piel de nata, cabellos largos y pelirrojo fuego. Su mórbida mirada es de un frío negro que ciega y envenena. Sus manos… lo pueden tocar todo, lo que esta cerca, lo que esta lejos, lo que quema o hiela, lo invisible y lo evidente.
Pasión es una depredadora comparable sólo a la pantera albina, marca su territorio con un profundo dulce de fruta casi podrida. Jamás apoya los pies en tierra ni agua; atraviesa el fuego y siempre reposa sobre una ave de miméticas y exóticas plumas que huelen a sexo.
Su poder se intensifica con su rechazo a luchar junto a Prejuicio, Virtud, Vicio, Miedo, Limite, Conformismo u otros acreedores de poder. Con sus cabellos enreda a Razón, Aburrimiento o Templanza. Su mirada larga y profunda hipnotiza a Amor, Odio y a todos los sentimientos embrionariamente humanos. Pero Pasión no es implacable.
Galaxias temporales llevan en lucha Desidia, Inercia, Mesura y los demás Ombligos Grandes contra Pasión. No es fácil saber donde mora esta andrógina, pero cuando hace acto de presencia ni los huracanes pueden compararse a ella; sólo sabemos que nace repetidas veces donde nosotros y es inmortal.
Pasión tiene infinitas tropas unitarias.
(Comentario de Elizabeth en Deseo. Gracias, te robo el post. Quizás tenía que haberte robado más cosas)
(La autora de la pintura es Isa)