Llega la navidad…
Llevo casi todo el día intentando escribir algo acerca de la Navidad. No se me ocurría nada que acabara de convencerme, así que empiezo a escribir, que ya saldrá algo.
En Navidad todos estamos contentos, huele a felicidad por doquier, las familias se juntan de nuevo alrededor de la mesa y las iglesias llenan sus cuevas con feligreses obedientes…
Aprendí hace tiempo a no increpar a nadie que quisiera celebrar la navidad, permito a las personas que jueguen a sus costumbres y no censuro sus opiniones. Pero la navidad no me deja tranquilo.
No quiero publicidad, no quiero sorteos especiales de lotería, no quiero reyes ni papanoeles, no quiero cenas con gente que no me cae del todo bien y que no olvido por ser familiar. No quiero paz, ni oro ni incienso ni mirra ni hostias. A lo mejor si tuviera vacaciones pensaría de otra manera.
Pero hay una cosa que sí quiero esta navidad, y creo que la voy a tener. Quiero una navidad a mi medida. Una chimenea que se enciende, el calor de dos cuerpos que se unen, la pavesa que enciende la madera y quema lo que no se desea. Mi Navidad. Mi propia felicidad navideña. Está llegando…