Felices…
Podría empezar a escribir cosas del tipo “cómo pasa el tiempo…” o “parece que fue ayer cuando…“; podría deprimirme y, en consecuencia, opinar acerca de la fragilidad de los segundos. O también podría hablar sobre la presión social sobre la edad -esas cosas maternas de “yo, a tu edad, ya…“… pero hoy no me da la gana.
Hoy sólo a disfrutar de los 31 años de recuerdos en la mochila y de los deseos que irán entrando en ella.
¡Felicidades!