Sale el Sol
Voy quitándome las sempiternas legañas que amanecen día tras día conmigo. Cargo la cafetera y la pongo en el fuego. Mientras espero Febo acompaña a Helios a hacer la ronda. Van iluminándose las flores, el mar, los árboles… Los ciudadanos se dejan embriagar por la luz que les ataca. Cierran un poco los ojos. El Paraíso.
Abro las cortinas y entra en mi caja de cerillas una sensación de placer, de satisfacción, de felicidad. Todas las dudas, los miedos y las preguntas se resuelven con la llegada de la luz. Esperanza. Quizás uno puede llegar a ser feliz más fácilmente con los rayos de Sol.