Pequeño alto


Es imposible escapar de ella tal vez porque somos parte suya. Nos empuja a hacer lo que quiere, convencidos de que es lo que queremos nosotros. Como un camino sin atajos ni salidas, sin posibilidad de variar la ruta ni de cambiar de sentido. Es la única vía posible, quizás porque es la única que somos capaces de ver. Tal es su poder.

No hay alternativas. Como encerrado en una cárcel de máxima seguridad, sin saberlo. Sólo resta caminar, seguir hacia delante, puesto que si bien sabemos cuál es el camino, no sabemos cómo ni dónde acabará. Las únicas elecciones posibles son sentarse y contemplar siempre el mismo paisaje o proseguir la marcha hacia el futuro, hacia las negras tormentas que asedian los oscuros corazones de la apatía.

Hay una tercera posibilidad, pero es sólo para estudiantes aventajados de cuarto curso.


Un comentario para “Pequeño alto”

  • Bathory dice:

    Vengo desde el pasado sólo para recordarte que ambos pensabamos que no existen los imposibles. Así pues, es ridículo pensar en prisiones de alta seguridad que atrapan sin posibilidad alguna de escape, me avalan los datos a ti y a mi.

    Gracias por mensajearme tarde, también tiene su gracia.

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