Rutina
En ocasiones, un gesto aparentemente insignificante implica cambios importantes. Un soplido, un beso, una sonrisa, un desliz, una caída… Prácticamente cualquier gesto puede dar la vuelta a nuestras formas rutinarias de vida. Y estos cambios implican a su misma vez otros. Son estos cambios los que me aterran.
Al no ser vidente, tengo problemas a la hora de saber cuáles serían las consecuencias de mis decisiones. Pero sí soy algo intuitivo y me fio de los cambios estacionales, y… siempre hay situaciones futuras más fáciles de visualizar que otras.
No tengo ningún problema en saber exactamente qué es lo que quiero. El problema es que lo quiero todo, eso ya es sabido. Quizás el deseo vuelve de nuevo a azotarme. Quizás las estrellas vuelven a estar alineadas. Quizás es sólo un quizás, y quizás no tiene importancia. O pudiera ser que me crea demasiado eso de la coherencia en mis decisiones. O todo lo contrario.