Cómo está mi mundo…
Ya sabemos de la existencia de mis conspiranoias sobre la construcción del mundo y la realidad, pero vamos a intentar explicar alguna cosilla que no servirá de justificación ni de introducción a la vida social occidental pero, al menos, pasaré un buen ratito escribiendo.
Uno de los temas fundamentales en mis conspiranoias es el del relativismo/verdad universal. No sólo creemos que ésta, la nuestra, es la mejor de las sociedades nunca creadas, sino que además sentimos de alguna manera que el resto de culturas son inferiores, salvajes, fanáticas, más una larga lista de adjetivos peyorativos. Incluso para justificarlo solemos utilizar las informaciones (tendría que haber escrito desinformaciones) que nos brindan los medios de comunicación, la sociabilización occidental y toda nuestra cultura, en definitiva.
Igual si sigo por esos caminos se me puede acusar de bobo solemne por mi pretensión banal de decir que todas las culturas son diferentes, así que nos iremos por otros caminos.
En el sistema educativo occidental nos enseñan a jugar con los números y con las letras pero, además, también nos enseñan -y lo aprehendemos muy bien gracias también al resto de la sociedad- cómo es la estructura de nuestra sociedad, cómo debemos mirarla -y criticarla, cómo debemos mirar al resto de sociedades, cuáles son las reglas que no han de incumplirse y de qué manera debemos incumplirlas si es lo que deseamos… En definitiva, nos enseñan una particular manera de ver el mundo; nos enseñan A VER el mundo, cómo mirarlo, cómo estructurarlo, cómo diferenciar sus particularidades, etc. Resumiendo, resumiendo, nos crean una realidad. Una realidad capitalista y democrática, por supuesto.
Esa visión del mundo acaba siendo nuestra (mejor decir que empieza siendo nuestra) y nosotros, durante y posteriormente, participaremos de esa educación a los más jóvenes y de mantenimiento y actualización al resto de la sociedad.
Os dejo con esta absurda e incompleta introducción. Ya volveré a por más. Buenas noches.