Archivo de Julio de 2007

Cómo está mi mundo…

Ya sabemos de la existencia de mis conspiranoias sobre la construcción del mundo y la realidad, pero vamos a intentar explicar alguna cosilla que no servirá de justificación ni de introducción a la vida social occidental pero, al menos, pasaré un buen ratito escribiendo.

Uno de los temas fundamentales en mis conspiranoias es el del relativismo/verdad universal. No sólo creemos que ésta, la nuestra, es la mejor de las sociedades nunca creadas, sino que además sentimos de alguna manera que el resto de culturas son inferiores, salvajes, fanáticas, más una larga lista de adjetivos peyorativos. Incluso para justificarlo solemos utilizar las informaciones (tendría que haber escrito desinformaciones) que nos brindan los medios de comunicación, la sociabilización occidental y toda nuestra cultura, en definitiva.

Igual si sigo por esos caminos se me puede acusar de bobo solemne por mi pretensión banal de decir que todas las culturas son diferentes, así que nos iremos por otros caminos.

En el sistema educativo occidental nos enseñan a jugar con los números y con las letras pero, además, también nos enseñan -y lo aprehendemos muy bien gracias también al resto de la sociedad- cómo es la estructura de nuestra sociedad, cómo debemos mirarla  -y criticarla, cómo debemos mirar al resto de sociedades, cuáles son las reglas que no han de incumplirse y de qué manera debemos incumplirlas si es lo que deseamos… En definitiva, nos enseñan una particular manera de ver el mundo; nos enseñan A VER el mundo, cómo mirarlo, cómo estructurarlo, cómo diferenciar sus particularidades, etc. Resumiendo, resumiendo, nos crean una realidad.  Una realidad capitalista y democrática, por supuesto.

Esa visión del mundo acaba siendo nuestra (mejor decir que empieza siendo nuestra) y nosotros, durante y posteriormente, participaremos de esa educación a los más jóvenes y de mantenimiento y actualización al resto de la sociedad.

Os dejo con esta absurda e incompleta introducción. Ya volveré a por más. Buenas noches.

No crezcas, niño

Crecimiento

Tal vez no merece la pena crecer.

Crecer es consentir,
aceptar una realidad ajena,
sin sentido ni significado,
vacía de sueños y deseos.
Crecer es vivir la vida de otros.

Crecer es ir muriendo poco a poco, sin pausa.

Pero corres esperando ser el primero,
y llegar a un cuerpo de ventaja de tu hermana
que te sigue.
No tengas prisa en llegar,
no hay primer premio
ni premio de consolación.

No hay alternativa,
ni piterpanes.
No hay posibilidad de escape.
No hay nada.

No corras, niño, no se tarda mucho en llegar.

De cerdos laborales

En principio todos los trabajadores, jefes y relaciones entre ambos están estipuladas en leyes, estatutos y convenios -al menos en este país. No entenderé el porqué los jefes se pasan comúnmente esas leyes por el forro en beneficio suyo (qué curioso) y cuando un trabajador exige alguno de sus derechos siempre hay peros.

Anoche tuvimos inventario y acabamos poco más de las 2 AM. No nos dejaron fichar. Resultase que a partir de la hora mágica ha de pagarse un plus de nocturnidad y no lo querían pagar. Así que oficialmente acabamos a las 12AM. Esto significa que si llegué casi a las 3 a mi casa no es porque estuviera trabajando -a saber qué coño estaba haciendo entonces. Imaginémonos el caso de que volviendo a casa tengo un accidente… ¿Contaría como accidente laboral? O imaginémonos también el accidente a las 1:30 AM. Como oficialmente no estaba trabajando…

Ni falta hace decir que me quejé y quieren comprar mi silencio con un par de cafés… (si al menos fueran 4…). Me figuro que hoy seguiré quejandome. Para mí esos jefes sólo tienen un adjetivo remarcable: cerdos.

Mención especial es el hecho de que fui el único en quejarme.

ACTUALIZACIÓN: Hemos conseguido que cuenten esas horas nocturnas.

Gora San Fermín

San FerminEmpiezan las fiestas por excelencia. Unos días de toros -sólo son una excusa- de kalimotxo y de buen rollo. Tuve el enorme placer de conocer esas fiestas y me dieron la impresión de ser la madre de todas las fiestas. Es cierto que por cuestiones fisiológicas mi memoria no acaba de descubrir dónde están algunos archivos referentes a esos días, pero sí recuerdo ciertas sensaciones.

Lo que no entiendo es que si bailas, bebes y haces un poco el idiota en San Fermín, la gente se apunta. Si lo haces en otro pueblo los que se apuntan es la policía. Cosas raras. Algunos critican que en San Fermín se fomenta el alcohol… lo corroboro. ¿Y qué?

Ahora me toca levantarme prontito para ver el encierro lejos de los borrachos, de ikurriñas, de euskal presoak y de los toros. Es una lástima no estar allí este año. La verdad es que me cuidaron muy bien, no permitiendo que mi vaso quedara vacío e indicándome dónde narices estaba el coche.

GORA SAN FERMÍN!

Caos

CaosMartillazos en el apartamento de al lado. Mañana. Ruido y sueño. Rabia. Niños -pocos- en la piscina gritando. Sueño. Mucho sueño. Visita al lavabo. No hay café. Más ruido. Velocidad y nerviosismo. Cansado. Agotado. Legañas difíciles de sacar. Sin tiempo. Estómago suelto. Sueño. Sueño. Sueño. Tengo que afeitarme. Encontrar un nuevo trabajo que me dé más tiempo y más dinero. Antiguos amigos. No hay tabaco. No hay fe. No hay alegrías. No hay nada.

De veranos

tintoverano3.jpgYa sabemos que la rotación de la tierra ha producido eso que llamamos verano. Es una época agradable -sin contar con eso de tener que trabajar- y satisfactoria. Pero los veranos siempre eran mejor cuando éramos pequeños. En mi caso, solía ir a un pueblo cántabro y, pese a que probablemente lo idealice, las estancias allí eran (perdonen la expresión) cojonudas. Jugar, jugar y jugar. Y no podía olvidarme de un pre-inicio de conocimiento de esas personas que no tenían pilila (de pequeño nunca fue muy brillante mi educación sexual). Cuando intento rememorar esas imágenes hasta aparecen con una ligera neblina; todo muy bucólico.

Con el tiempo, esos largos veranos se transformaron en cortos períodos de campamentos, apareciendo entonces los primeros enamoramientos -siempre idílicos y platónicos- inocentes. Ahora recuerdo a Hilda y a Judith (ays… ¡qué guapa s eran!). Eran unos 10-12 días muy intensos que servían para descubrir sensaciones y para pasarlo bien.

Lástima que no podemos poner en pause al tiempo. Ahora me quejo de los guiris, de los marditos críos que ya a las 9 de la mañana salen gritando y corriendo por el pasillo para dirigirse a la piscina, odio el calor y el sol, el tener que trabajar y el hecho de que el resto del mundo NO lo haga. Aún así, el verano tiene eso que qué sé yo que encanta y enamora. Quizás, como dice el anuncio, uno se enamora más en verano.

Para este verano no creo que haya muchas novedades en relación a los últimos años. Trabajar, supongo que salir un poco más, hacer músiquita en cuanto se pueda y a ver si utilizo más correctamente esta época.