La perfección

ResignaciónNos sentimos especiales, los elegidos. Supongo que será debido a la influencia de las religiones en la vida social.

Es un orgullo para una feliz esposa saber que su marido tiene “algo especial” en las manos, que tiene “mucha fuerza” en ellas… Y le da una respuesta casi divina. No es la envidia el pecado que rige este post, sino la soberbia. Demasiadas veces pensamos cosas del tipo “el destino me depara cosas fantásticas”, o “si aún estoy vivo será por algo”, o “el tiempo nos pone a todos donde debemos estar”, o “ya me llegará mi príncipe azul”… Y lo pensamos porque queremos dar un significado a nuestras vidas, algo que nos ayude no a llegar a un futuro establecido por las estrellas sino a explicarnos nuestro propio presente. Además, estos deseos de transcendencia también explicarían uno de los Pecados Capitales: la Resignación.

Y ya no sigo. Me resigno y me voy a la cama a estudiar un rato (es una excusa como otra cualquiera para dormir más plácidamente).

P.D.: ¿Queda chula la nueva vista, no?

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