Miedos y vergüenzas


imagen3.jpgCalíope me ha abandonado. Seguro que se fue con algún poeta joven, hastiado y con ganas de que nadie lea sus escritos. Pero no es que no tenga cosas que decir; es que no me atrevo a hacerlo. Me cuesta escribir acerca de depresiones, angustias y pensamientos poco alegres. Y escribir exclusivamente acerca de cosas alegres no forma parte del personaje de hastío.

Para mí que a Calíope le gusta demasiado el alcohol y, ahora que llevo unos meses de abstemia, prefiere irse a otras fiestas. Supongo tambén que a la musa no le han gustado unas palabras confortantes pasadas; aunque le llenan de orgullo, también le exigen una responsabilidad… y puede que no le acabe por gustar la responsabilidad. Puede también que estas páginas me parezcan demasiado grandes…

Además de eso, estoy de exámenes y en ocasiones sueño con esas cosas inimaginables de tener críos. ¡Maldito reloj!


Deja un comentario