Archivo de Junio de 2007

De sueños y pasados

Malditos sueños. Una de sus utilidades es la de tener presente a personas pasadas. Los sueños son esos agujeros de gusano que permiten la teletransportación, superando las barreras físicas y espaciales. Y esta noche alguien ha venido a verme, y me ha chupado un poco de sangre.

La echo de menos. Echo de menos ciertas sensaciones que si bien producían dolor, también producían mucha felicidad. Si algún vampiro os ha chupado la sangre entenderéis esa sensación de dolor-placer. Del deseo no hace falta hablar. Por ciertas cuestiones que no escribiré, hace poco más de dos años hice una elección. No me arrepiento de ella pero, ¿qué hubiera sucedido si esa decisión hubiera sido otra? Es obvio que no podemos volver al pasado, ni tampoco es mi intención. Pero siempre sería interesante -para aumentar al menos el índice de suicidios- el contemplar en una pantalla cuál hubiera sido el resultado de otras elecciones.

Me gustaría saber de ella. No sé si me atrevo a hacerlo.

La perfección

ResignaciónNos sentimos especiales, los elegidos. Supongo que será debido a la influencia de las religiones en la vida social.

Es un orgullo para una feliz esposa saber que su marido tiene “algo especial” en las manos, que tiene “mucha fuerza” en ellas… Y le da una respuesta casi divina. No es la envidia el pecado que rige este post, sino la soberbia. Demasiadas veces pensamos cosas del tipo “el destino me depara cosas fantásticas”, o “si aún estoy vivo será por algo”, o “el tiempo nos pone a todos donde debemos estar”, o “ya me llegará mi príncipe azul”… Y lo pensamos porque queremos dar un significado a nuestras vidas, algo que nos ayude no a llegar a un futuro establecido por las estrellas sino a explicarnos nuestro propio presente. Además, estos deseos de transcendencia también explicarían uno de los Pecados Capitales: la Resignación.

Y ya no sigo. Me resigno y me voy a la cama a estudiar un rato (es una excusa como otra cualquiera para dormir más plácidamente).

P.D.: ¿Queda chula la nueva vista, no?

Miedos y vergüenzas

imagen3.jpgCalíope me ha abandonado. Seguro que se fue con algún poeta joven, hastiado y con ganas de que nadie lea sus escritos. Pero no es que no tenga cosas que decir; es que no me atrevo a hacerlo. Me cuesta escribir acerca de depresiones, angustias y pensamientos poco alegres. Y escribir exclusivamente acerca de cosas alegres no forma parte del personaje de hastío.

Para mí que a Calíope le gusta demasiado el alcohol y, ahora que llevo unos meses de abstemia, prefiere irse a otras fiestas. Supongo tambén que a la musa no le han gustado unas palabras confortantes pasadas; aunque le llenan de orgullo, también le exigen una responsabilidad… y puede que no le acabe por gustar la responsabilidad. Puede también que estas páginas me parezcan demasiado grandes…

Además de eso, estoy de exámenes y en ocasiones sueño con esas cosas inimaginables de tener críos. ¡Maldito reloj!