Archivo de mayo de 2007

Mi primer control

Control

Anoche volvía de ensayar y justo al ladito de mi casita me paró la pulisía. Es mi primer control y la experiencia es totalmente grata. Os recomiendo dar algunas vueltecitas por las carreteras de vuestras comunidades a buscar controles… que te sube la adrenalina.Ya había visto el control desde lejos y pensé para mí “¡Vaya!” (Nótese el increible estrés de la expresión). Cuando estaba a unos cincuenta metros uno de los pulisías se puso en medio de la carretera, estático, con las piernas abiertas, con el falo luminoso al frente, como en las pelis de coronaciones de reyes. Me pareció una especie de Terminator o de guerrero Jedi que venía a por mí. Pero no perdí los nervios. Movío el falo, dirigiendo su haz de luz hacia un lateral. Paré en un ladito de la carretera, apagué la moto y me saqué el casco, para que vieran mi pelo largo.

Hubo unos segundos de silencio. Yo sabía que querían mi documentación y ellos sabían que se la iba a dar, pero hasta que no me la pidieran… Fueron unos segundos incómodos, como cuando te encuentras la primera vez con un@ enamorad@. Finalmente uno de los pulisías me dijo unas bellas palabras, así como preguntando: “¿La documentación?“. La busqué y se la di. Eso no me molestó. Lo que sí me molestó un poco fue el hecho de que otro pulisía se puso detrás de mi moto -a mirarme el culo- y a preguntar si la matrícula era correcta y cosas así. Daba la impresión que me miraba el culo descaradamente. Me sentí incómodo. Lo mejor fue que uno de los pulisías comentó al otro que si llevaba puesto el chaleco reflectante -porque lo llevo siempre cuando voy por carretera de noche- quería decir que tendría todos los papeles en regla.

Mientras realizaban esas comprobaciones de permisos y demás pararon a otro coche y a su conductor le hicieron la prueba de la alcoholemia… Grgrgrgr ¡A mí no me la hicieron! Y mira que me hubiera hecho ilusión…

En definitiva, una experiencia grata. Lástima que a la pulisía la encuentres cuando no la buscas…

Inauguraciones

UrnaEstamos de enhorabuena en todos los pueblos de España. Muchas obras ya se han inaugurado -aunque no se hayan acabado- y hasta el día 27 acabarán de presentarse unas hospitales más, unas remodelaciones de calles más, cuatro árboles más por aquí y siete palmeritas más por allá… Qué lástima que los bares y los puticlubs no sean públicos…

Las elecciones municipales tendrían que sucederse cada año o cada seis meses, no por el aspecto político, sino por la mejora de las instalaciones públicas. La otra opción sería la de no tener plesbicitos municipales. No sé qué pasaría. Igual reinstaurábamos la bella tradición de la hoguera en la plaza del pueblo; o a lo mejor tendríamos cuatro mil pueblos independientes en España; y seguramente en este país tendríamos la más plural de las opciones de gobierno: democracia en Piedralátex, oligarquía en Cempisnero, fascismo en San Caudillo de la Carraspera, anarquía en Villavicio del Gaitero… Igual mejorábamos la movilidad de las personas, eligiendo no en qué pueblo queremos vivir sino en qué sistema de gobierno queremos vivir. Que no nos gusta una gerontocracia, nos vamos a probar con la monarquía; que la teocracia nos ha cansado, probemos con los pueblos comunistas.

Este año he decidido no ir a votar. No quiero ir a votar. Sin embargo, en el trabajo no me lo ponen fácil: casi me están obligando. Resulta que tenemos 4 horas para ir a votar y, para evitar que todos vayamos a votar al mismo tiempo o que el parque se quede sin trabajadores, podemos ir a ejercer nuestro derecho fuera de las horas laborables pero nos añadirán 4 horitas a nuestro cómputo anual. De ahí que me llamen tonto por no querer ir. Pero soy cabezón, orgulloso y -lo menos importante- anarquista.

¿Te imaginas que hay elecciones y nadie va a votar?

De discursos sesgados en los periódicos

Afortunadamente para muchos -y desafortunadamente para otros- un idioma contiene muchas palabras, aunque finitas, y una capacidad infinita para construir discursos, combinándolas. En los periódicos ya sabemos cómo puede cambiar una noticia usando una combinación u otra de palabras y estructuras gramaticales. Y es lo que me he encontrado hoy en el mundo. Atención al titular:

 

Seis heridos en Bilbao al increpar varios radicales a una edil del PP que pegaba carteles

A saber, que la noticia pretende decir que seis radicales han increpado a una edil del PP y ésta, jabata española, les ha pegado una paliza que te cagas. Una mujer -del PP, que quede claro- ha enviado al hospital a seis radicales… ¡Qué heroicidad la de estos del PP! ¡Y qué flojillos estos radicales… si en el fondo son unos tirillas! Además, también está diciendo que estos seis han increpado a la edil porque pegaba carteles -no creo que sean de publicidad del Carrefour- demostrando así que en Bilbao no se puede pegar un simple cartel… Mira que son bascos estos bilbaínos.
No haré valoración moral, ¡ala!