Jámonos a cogé jigos!

He estado estos días haciendo turismo por algunos pueblos sureños de España y he llegado a la conclusión de que los abueletes rurales que pueblan este país son una auténtica maravilla. Fundamentalmente he estado en un pueblo cacereño y mi objetivo era la de ser una especie de antropólogo que escucha y escucha -y come y come. Me he quedado gratamente sorprendido con la naturalidad con la que se viven todos los aspectos de la vida en los pueblos. Desde la muerte hasta el sexo, pasando por el cagar, la política y la religión.
Entre otras de mis actividades “antropológicas” ha sido la de ir a coger naranjas a la huerta. Reconozco que soy un ser urbano que se fija más en los bichitos que pueblan los campos que no en lo bonito que se ha puesto el naranjo; y, además, un auténtico neófito en los trabajos rurales, que no sabía hasta que me pinché -dolorosamente- varias veces que los naranjos tienen pinchos asesinos (así comprendí el porqué el abuelo se ponía guantes). Además, me sorprendió que el abuelo pusiera tanto empeño en cerrar la puerta del huerto a base de somieres y cuerdas… ¡Si se podía entrar dando un saltito en todo el recinto! Una visión un poco rarita de proteger la propiedad privada. Supongo que será lo mismo que cuando dijo que tenía varias naranjas recogidas y que las lleváramos a casa para que los que vinieran a robarlas, tuvieran que pincharse con el árbol en lugar de cogerlas fácilmente de los cubos. Si alguien quiere robar, al menos que le cueste.
El tema político lo (editado) *introducí (forma correcta: introduje) varias veces para comprobar si es cierto eso que se dice por ahí que los extremeños odian a los catalanes. También me sorprendió gratamente. Nos odian igual que nosostros a ellos… O sea, nada. Ven positivo que las gentes, da igual de donde sean, trabajen y se ganen el pan. Lo que no toleran son los políticos. En alguna ocasión pensé que los extremeños eran anarquistas… Supongo que les molesta que alguien se convierta en millonario sin trabajar, robando fundamentalmente, y parecía que a ellos les molestara más que al resto de los mortales. Por esa misma regla de tres no ven con buen ojo a los curas.
Frases como la de “¡Sólo faltaría ir a cagar cuando quisiéramos, cagamos cuando quiere el culo!” o “Desde que le operaron de la próstata, el abuelo ya no funciona” hicieron sentirme bien acogido.
Mi reconocimiento para los pueblos rurales y, en especial, para todos los abuelos que tenemos a nuestro lado. Podemos aprender mucho de ellos. Amén.
Soy medio extremeña, así que voy a hablar con todo el cariño que siento por lo que soy y lo que quiero.
Extremadura es meseta pura, España profunda de la de verdad. Una tierra muy dura que crea gente muy sencilla, muy franca y muy práctica. Los estudios antropológicos nos los dejan a los urbanitas. Ellos tienen bastante con saber que se caga cuando el culo quiere… Pero si hay una cosa que caracteriza al medio rural es un dominio absoluto de las apariencias, “lo que haga tu mano derecha, que no lo sepa la izquierda”… Otra cosa… ¿Los extremeños anarquistas? Primera noticia.
Eso sí, no hay nada como la hospitalidad de los pueblos, y los abuelos de los pueblos tienen una inocencia aparente adorable. Y estoy de acuerdo, podemos aprender mucho de los abuelos. A mí me encanta ir al pueblo…. Enga, vamo a gogé jigos!
El tema político lo introducí varias veces
INTRODUCÍ >> Cágate lorito, tu gramatica nos condució al abismo chaval.
No creo que mi gramática nos conduzca al abismo. ¡Más quisiera yo!
Gracias por indicar mis errores. Siempre es un placer corregirlos, aunque los haya cometido hace más de tres años.
Y por cierto…
GRAMÁTICA>> Palabra esdrújula. Siempre con acento.
Un saludo!