Archivo de Marzo de 2007
Nocturnidad
Ni diez minutos habían pasado cuando se escuchó un “¡puf!”, se vio una llamarada -pequeñita- azul, y las luces, amplificadores y estufas se apagaron. A oscuras… Casi. Gracias a los móviles ya no son necesarias las linternas y pretendimos arreglar el cortocircuito con ellos. Una situación divertida: mirando los enchufes con tres móviles enfocándolos.
En ocasiones parece que los móviles sólo sirvieran para efectuar y recibir llamadas, pero ya se sabe: el hambre agudiza el ingenio. Probablemente lo que pasó con los enchufes y la corriente eléctrica es lo mismo que sucede en Madrid o en Barcelona entre las 8 y las 9 de la mañana. Demasiados coches que pretenden ir al mismo sitio y por el mismo sitio provocan un colapso.
Y el resultado: la nocturnidad, tiempo de sangre, hambre y, siempre queda bien añadirlo, alevosía. Desafortunadamente, no hubo ni mordiscos -salvo para los bocadillos de tortilla- ni sangre. Sólo la apatía que supone comprobar en las propias carnes que los santos se han dado la vuelta para hacer un pis.
El creacionismo científico
La ciencia, el conocimiento científico, solamente es un método de conocimiento. No es el único y no tiene porqué ser el verdadero, aunque en ocasiones creamos que es así. La tradición, por ejemplo, o, incluso, eso que llamamos “los remedios de la abuela“, son otra manera de conocimiento y, bajo mi punto de vista, a nivel teórico tendrían que tener la misma importancia que el conocimiento científico. Lo mismo pasa con lo religioso, basado en dogmas y cuestiones de fe.
Lo malo del caso es que todas esas creencias y formas de conocimiento pretenden ser científicas. Es una cosa realmente absurda y que me suele poner de los nervios. Bajo la supuesta “superioridad” que supone el método científico, el resto de conocimientos intentan convencer de la cientificidad de sus prácticas… aunque ni sigan los procedimientos científicos -en la mayor parte de casos es que es imposible- ni sean ni sistemáticos ni replicables -la base científica.
Es el caso del llamado creacionismo científico, bajo el control de fundamentalistas religiosos, que pretende explicar la Biblia según los preceptos científicos. Entre otras muchas “perlas”, hay algunos supuestos que voy a llamar divertidos, para no ofender a nadie:
- Todo el universo fue creado en sólo 6 días (de 24 horas).
- Este universo fue creado hace 10.000 años, como mucho.
- Todas las razas humanas, animales actuales y animales extinguidos convivieron juntos en alguna época.
- Todas las especies comían plantas y eran inmortales.
- Hace8.000 años la Tierra se inundó en 40 días, hasta una altura de 5 kilómetros.
- Cuando pasó un año, el agua se vació en fosas oceánicas -que previamente no existían.
- Todas las especies se salvaron porque se refugiaron en una barca de madera.
- De repente, la gente empezó a hablar en lenguas diferentes y fue el motivo de las emigraciones.
- La Edad de Piedra duró 3.000 años, desde la dispersión anterior hasta la reaparición de sociedades en Oriente Medio.
El objetivo de estas ideas o creencias (no puedo llamarlas “teorías” porque no siguen las bases científicas) no es el de demostrar la verdad de este método de conocimiento sino, por un lado, criticar a la ciencia y, por el otro lado, conseguir su objetivo fundamental: enseñar religión en los colegios bajo el disfraz de ciencia (en USA está prohibido enseñar religión en los colegios).
Nunca he entendido por qué se considera a la ciencia como método único y exclusivo de “verdad”, y menos aún cómo otros conocimientos no científicos quieren meterse bajo las alas de la ciencia, pese a que no sigan ninguno de los métodos y normas científicas. ¿Será porque tienen una autoestima baja? ¿Será porque bajo el epígrafe de ciencia se obtiene más reconocimiento y, en consecuencia, más poder -y más dinero?
Al césar lo que es del césar…
Viento

Lleva todo el día soplando, sin agotar sus pulmones. Se lleva consigo todos los papeles, todo el polvo, y las hojas de los árboles… Aunque sólo se las lleva a alguna esquina, para que hagan penitencia o para facilitar su trabajo al personal de limpieza.
Pero lo que no deseamos y tiramos al suelo no es lo único que se lleva; también se lleva lo bueno o, por decirlo de otra manera, también cambia de lugar a lo bueno. Sábanas ligeramente húmedas liadas en las ramas de algún arbusto desnudo, dibujos con el título de “Mamá” bajo la rueda de algún coche, un sombrero a lo lejos todavía rodando.
El viento, como la muerte, no distingue entre lo que es bueno y lo que es malo, entre lo útil y lo inútil; no entiende de moralidades ni de justicias humanas. Es ajeno al ser humano, aunque bien notamos sus juegos y sus canciones.
A lo mejor el viento sí que es realmente justo, a lo mejor los hombres no somos justos con él.
(Ilustración extraída del poemario Violetas Africanas, manuscrito original de Myriam Rubio)
El definitivo
Después de los problemillas con el servidor de estos días, vuelvo a la carga. Ahora mismo me estoy ocupando del aspecto gráfico y de algunas traducciones, que considero necesarias para la facilidad de lectura y porque me gusta la lengua de Cervantes ¡que coño!
Y después de estas modificaciones, a tener hastío para rato.
P.D.: Mañana empiezo a trabajar de nuevo (No sé si reír o llorar).