Archivo de Enero de 2005
Cómprame el caballo blanco…
Madre… no me riñas,
que ya nunca vuelvo a ser malo…
No me riñas, madre…
que ya no vuelvo a llenarme de barro.
Madre… no me riñas,
que ya no vuelvo a manchar mi vestido blanco.
Madre…
cógeme en tus brazos…
acaríciame,
ponme en tu regazo…
Anda… Madre mía,
que ya nunca vuelvo a ser malo.
Así…
Y arrúllame y cántame… y bésame…
duérmeme… apriétame en tu pecho
con la dulce caricia de tus manos…
anda… madre mía
que ya no vuelvo a llenarme de barro.
Madre…
¿verdad que si ya no soy malo
me vas a comprar
un caballo blanco
y muy grande,
como el de Santiago,
y con alas de pluma,
un caballo que corra y que vuele
y me lleve muy lejos… muy alto… muy alto…
donde nunca pueda
mancharme de barro
mi vestido nuevo,
mi vestido blanco?…
¡Oh, sí madre mía…
cómprame un caballo
grande
como el de Santiago
y con alas de pluma…
un caballo blanco
que corra y que vuele
y me lleve muy lejos… muy alto… muy alto…
que yo no quiero otra vez en la tierra
volver a mancharme de barro!
Cuentos

Aún no me he visto las largas orejas, ni tengo el camisón de la abuelita, tampoco el rabo del lobo… Ni llevo cien años dormido… Que soplen y soplen y mi puerta tampoco es un problema para mí (¿eso no era de Aznar, Bush y Blair… y del lobo Sadam? -fue un descubrimiento de Benito Kamelas, la responsabilidad para ellos-)…
Y sigo pensando y pensando… Y tampoco creo haber tirado por el suelo miguitas y miguitas de pan para encontrar el camino de vuelta… Y no estoy apretando fajas en casa de mis tias, ni cambiaré mi efigie de ogro por una de humano… ¡Eso es sólo para humanos!
Mmmmmm…
Mmmmmm…
¿A ver si estaré diciendo que mi vida no es un cuento? ¡Joder! ¡Con la ilusión que algun@s tenían! Pues resultase que se resulta, que este cuento no solamente ha acabado sino que ni tan sólo pudo haber empezado. Pero seguiré comiendo perdices y matando lombrices.
Hojas y piedras
Billy Idol en la cadena, distorsión en la pedalera, volumen brutal -que decía Barón Rojo- en el amplificador, muy mala voz tapada por el ruido, vibración en las paredes y en la caja de la Pearl… Hojas en la habitación, piedras, como siempre, en los caminos y en los lagos rebotadas.
Desorden, mucho desorden. Sábanas perdidas entre el caos de las mantas, alcohol en la sangre y cubo debajo de la cama. Shock To The System me obliga a bajar un poco el volumen, pero deseando subirlo y subirlo… y subirlo. El juego infantil y no-tan-infantil lo decía muy bien: la hoja gana a la piedra.
Leyes, malditas leyes. Obligaciones… Resulta irónico que precisamente ahora suene el Mony Mony (I say yeah).
Mis deseos se están convertiendo en obsesión. No entiendo porque Obsesión no es uno de los Eternos. Supongo que ahora tengo una excusa más para quedarme y para seguir obsesionado/ndome.
Insomne
Puede que Sueño esté enfadado conmigo, puede que Deseo y Sueño no se lleven del todo bien, puede incluso que Delirio esté de alguna manera enfadada con toda la humanidad, puede incluso que Destino sepa muy bien lo que hace, puede ser… Pero el caso es que no duermo desde hace ya bastante tiempo. Pero no todo es negativo. He aprendido a aburrirme en condiciones.
Ahora veo como Apolo saca a pasear a su perrito; resulta curioso como poco a poco va apareciendo la luz ¡y cada día! Y cómo se repiten las mismas noticias en los telediarios de la primera. La vida matutina es diferente que la nocturna. Se respira un aire diferente, y los platos y vasos de la cena de la noche anterior llegan antes a la pila. Por no hablar del fresquito de la mañana, ni de las discusiones de los vecinos, ni del ruido de las persianas al alzarse, ni de lo incómodo que resulta tirarse un pedo por todo ese silencio… Televisión, cafés, búsquedas de trabajo y planes milimétricos de vida en otras ciudades, tabaco (definitivamente puedo decir que vuelvo a ser un fumador de primer orden), vueltas y vueltas.
Pero pese a todas estas maravillas sigo sin dormir.
Nuevo año
Cambio de fechas, de años, de estados anímicos y físicos, de boxers… pero sigo manteniendo mis miedos y dudas. Mis días de relax no han acabado de darme una respuesta pero sí unas cuantas dudas más. Será que siempre deseo lo que no tengo… hasta que lo tengo.
Deseos, deseos, siempre deseos y sólo deseos. Mi mente se abre a nuevos proyectos y con lo que ello significa: miedos, miedos y más miedos. Pero debo tomar una decisión dentro de ya, eso me aterra al mismo tiempo que aparecen ansias de acabar con el estilo de vida que llevo últimamente. Ya veremos cuál será la próxima estación.