Archivo de diciembre de 2004

De bromas

Ahora estaba pensando que no había escrito nada rememorando el día de los inocentes. Puede ser que haya sido intencionado, o que no me acaben de gustar las bromas. También puede ser que estoy harto de ellas, y aún más cuando leo los periódicos o veo las noticias.

¿No pensáis precisamente ese día que vuestra vida y vuestras acciones son una broma? ¿O que la vida actúa con vosotros como si fuerais un chiste? Muchas cosas de las que hacemos tienen gracia, aunque sólo podamos ser conscientes con ayuda de Tiempo o de Sencillez.

Pero la vida no creo que sea una broma. Somos nosotros la broma, el chiste malo de la casualidad, y eso tenemos. No suelo tomarme nada en serio que no me haga reír -que decía el escritor (no pongo su nombre, para no ser pedante, y por si alguno lo sabe)- así que para tomarme mi vida en serio, tengo que reírme de ella y de mí. Aunque en ocasiones todo parezca un mar de lágrimas y dolores (¿Existirá alguna palabra en inglés más bonita que “pain” -sin contar con “potatoe”, claro?) es la risa quien contrarresta este poder.

Sigo estando bien. Me río y disfruto, aunque no me gusten algunas bromas.

Trenes

TrenHace exactamente un año mi vida cambió por completo. Los grandes deseos, los medianos proyectos y los pequeños detalles cambiaron totalmente. Como en ocasiones no soy yo quien dirige mi vida sino que es ella quien me dirige a mí, ha habido altibajos, problemas económicos y deseos, muchos deseos.

Lo importante es que nunca más podrá existir una vuelta atrás. Estoy contento por eso. Y ahora valoro un poco lo que me ha sucedido. Ha entrado nueva gente en mi vida y he descartado a cierta otra gente. He apostado por ciertas cosas y he perdido -hasta la fecha-. También he apostado por ciertas otras y he ganado.

Pero tengo ese regusto amargo de una derrota. Como dicen por ahí, no creo haber perdido una guerra; tampoco he participado en ninguna. Pero aún no tengo algo que creo siempre he deseado. No se trata de nada material, ni de nada social. Es simplemente apostar. Aún me dan miedo ciertas apuestas.

Seguiré cogiendo trenes para viajar por mi vida y que ella siga viajando en mí.

Abrazo

AbrazoPara curar nuestras dolencias los médicos nos recetan toda clase de barbitúricos. En esa actitud generalizada de causalidad hay otros males que también pueden curarse con medicinas y pastillas de colores; pero un abrazo ataca de forma más agresiva a esas bacterias malignas que rondan por nuestros cuerpos.

Un simple abrazo -”simple” es una manera de decir, no creo que los abrazos sean simples- puede tener la fuerza de un maremoto para salvarnos de ciertos males. Sinceramente creo que si nos tuviéramos más confianza y si nos diéramos entre todos lo que todos necesitamos, muchos médicos se morían de hambre.

Es más efectivo un sincero abrazo que un guantazo en la mejilla.

Cuatro abrazos al dia para sobrevivir, ocho para mantenerse y doce para crecer“.
Abrazo cibernético

Desespero, Delirio, Deseo y Destrucción

Es delicioso en ocasiones ver juntos a deseo, desespero, delirio y destrucción. Poca gente ha podido verlos juntos, así que estoy contento de conocerlos. Por lo demás, mi primera idea ha sido no volver más a escribir en hastio -¿sabéis que hay gente que sólo sabe de mí por estas páginas?-; la segunda, eliminar los últimos artículos. No haré ni una cosa ni otra. El de los posts anteriores también soy yo, os guste o no, sintáis rabia o no, estéis de acuerdo o no, así que, como lo único que vais a hacer es insultarme, vosotr@s mismos.

Es curioso que cuando se pide ayuda se reciban insultos. Si es así, seguro que tendré que seguir pidiendo ayuda cuando me tiemble una pierna.

Eliminé, finalmente esos artículos.

Mi cama

AtaúdCompañera de fatigas, de deseos, de placeres, de lectura, de dolor… Sabe que siempre, cada noche, me acuesto con ella y pasamos horas y horas juntos mientras nos amamos. En ocasiones parece algo vacía, en ocasiones nos acostamos varios: camisetas, cojines, libros, etc. Todos queriéndonos.

Tengo ganas de seguir pero mi compañera más fiel me quiere con ella. Estaré toda la noche con ella, hablando, cayéndoseme la baba, hasta que mañana con el sol alumbrando nuestros lados débiles nos despierte y nos bese cariñosamente, como mi cama y yo hacemos cuando desaparece. Quizás esta noche, quizás mañana, quizás el otro, pero me conseguirá.

Eh!!!!! El cenicero!!!

CeniceroLa costumbre es un hecho que en ocasiones se vuelve incómoda. Ya no existo por lo que soy o deseo, existo porque quieren. Y diré mucho más, por mis cuestiones esas raras de opinar: me hacen estar vivo. Pero… ¿y si quiero ser un no-muerto? ¿Por qué tengo que ser y estar cuando tú quieras? ¿Significa eso que mi persona no existe ni muere cuando no quiere? ¿Significa eso que tienes más poder que yo sobre mi vida y mi muerte?

Entiendo bien hacer ciertas cosas, pero no entiendo bien hacer ciertas otras (qué manera más bendita de mojarme). No obstante, el único conocimiento que tienes de mi vida es NO hacer lo que SÍ quieres que haga. Eres en ese momento consciente de que estoy ahí y que no soy un simple cenicero. Si fuera un simple cenicero (cosa que tampoco me desagrada por completo) me usarías como tal, pero sería así todo el día y la noche. Si te pregunto me dirás que, efectivamente, no soy un cenicero (la opinión expresa del autor se resume en que cierta gente sí piensa que soy un cenicero), así que sólo ADMITO que sea así durante el día y la noche. O me tiras la ceniza o no me la tiras, así de simple. No pasa absolutamente nada si una de las dos opciones anteriores sucede. Pero no admito que para lo que quieras sea un cenicero y para lo que quieras sea un mal compañero.

Gracias vida por seguir importándome.

¿Cómo es posible?

Mi pregunta se repite y repite… ¿Cómo es posible? ¿Cómo le dejo solo unas muy pocas horas y me la lía? ¿Cómo es posible?

Mi primera actitud ha sido la de pensar en que no es posible. No puede ser que en cinco o seis años no me haya pasado nunca y justo HOY!!!! pase… ¡No es posible! He estado hablando para mí (en voz bastante muy alta) repitiendo una misma frase, esa misma frase “¿Cómo es posible?”… La segunda actitud ha sido temblar. Lo digo literalmente: temblar. Me han comenzado a temblar los brazos, luego la piernas.

Esta tarde he vuelto a Shermans. Hacía muchos meses que no iba. El ogro me ha incomodado tanto que me he ido a algún sitio menos incómodo. No se me ha ocurrido nada más mejor que Shermans, con lo que significa eso. Y eso ha significado lo de después.

Mal, muy mal, exageradamente mal. Antes de subir a casa he ido a casa de la mama… No sé qué es peor. Mal, muy mal.

Mañana no estoy vivo para nadie.

Preparación

Si en el fondo voy a acabar creyéndome que pese a mi piel de lobo tengo un cuerpo de cordero… He estado arreglando la habitación del ogro. He desmontado y sacado la batería, he quitado el póster del Lorca Rock y lo he colocado en mi habitación, he vaciado un poco armarios y cajones, he puesto la luz, recogida la tabla de planchar… Sólo falta barrer y fregar, cosa que me niego rotundamente. Espero que no tenga narices a decirme que la cama no le gusta o alguna tontería de ese estilo… A ver si se le caerá el armario…

Probablemente hay dos cosas que no soporto de él. Una es su olor. Un olor a falta de paso por la ducha y lavadora. Es un olor que se mete bien dentro y cuesta de olvidar. Olor a rancio. No lo soporto. La otra cosa es su marcado poco respeto hacia lo que no es suyo, y que cree como tal. Hasta estoy convencido de que piensa que yo soy suyo (cosa que en ciertos contextos sería efectivamente así). Así que la idea de tener intimidad en lo que ha sido mi hogar durante estos años debe tirarse por el retrete.

Ya veremos qué ocurre esta noche.

Última noche solo

Noche

Esta es mi última noche solo en casa. Así que, aunque sé que no vendréis, os invito a pasarla aquí. No me ha dicho nada acerca de la marihuana. Pero sí se ha metido con eso de levantarme a las 5 de la tarde (joder! qué taurino estoy hecho!). Estoy asustado, no sé qué pasará a partir del martes por la mañana, cuando nos levantemos.

Recuerdo la primera noche que pasé aquí. Fue hermosa, muy hermosa. Pero lo importante de esa primera noche fue al levantarse al día siguiente. Sucederá lo mismo mañana. El ogro dormirá, seguro que yo estaré despierto (mis problemas de insomnio, claro), pero al día siguiente… ya veremos qué es lo que sucederá, pero estoy asustado.

Debilidades

DebilidadUno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez, once, doce, trece, catorce, quince, dieciséis, diecisiete, dieciocho, diecinueve, veinte, veintiuno, veintidós, veintitrés, veinticuatro, veinticinco, veintiséis, veintisiete, veintiocho… ¿sigo?

Están mal las cosas. Algo mal. Pese a los engaños de cierta gente, no evitamos los números.

He dejado encima de la mesa la bolsa de marihuana, junto al tabaco rubio y junto al papel de liar (no pienso hacer publicidad gratuita). Aún no sé nada. Quiero picar un poco. Quiero que el ogro entienda que hay otra forma de actuar diferente a la suya. Es cierto que no suelo fumar marihuana, pero quiero que “ello” SEPA que, almenos durante dos o tres días, convivirá con alguien. Y sé cómo son los ogros. Sé cómo es mi ogro particular, el que tengo en casa. Sé muy bien cómo es. Lo malo es que él tiene razón: es su casa. Y yo no dejo de ser un okupa.

Hoy me ha dicho que tengo la casa hecha una mierda; le he respondido que el que lleva cinco o seis años aquí, solo, soy yo; que si quiere poner la casa como quiere ponerla, que es su problema, no el mío. Pero ha respondido de la mejor manera que podía. Me tira el armario, se coje la habitación de la mierda (pese a tener la de al lado bien hecha y con camas) como guarida nocturna, me obliga a vaciar cajones del comedor (en donde tengo EL mantel y las servilletas). Mi armario, dice, que lo tendré en su habitación…

En el ejército hay un rango muy difícil de suplir; se llama veteranía. Y nadie, os lo aseguro, lucha en contra de eso. Pero llega mi padre a SU casa y casi me hecha. Es su casa, claro, pero la veteranía se la está pasando por el forro. Mi persona también se la pasa por el forro. Mis deseos… ¿qué será eso para él?

Me alegro hoy porque una gran amiga me ha exigido que saliera de fiesta. Le he repetido unas cuantas veces que no. Ella no solamente ha insistido una burrada de veces como sólo saben hacerlo los hijos de puta mayores del reino, sino que además me ha venido a buscar. Sólo me queda agradecérselo. No lo he hecho cuando me lo ha preguntado, así que lo escribo y lo hago público ahora. Gracias (no digo su nombre por cuestiones legales). Me lo has preguntado y no he querido responder, pero me lo he pasado muy bien. Y estamos los dos de acuerdo: si me hubiera quedado en casa me hubiera deprimido y mis lágrimas hubieran llegado hasta los vecinos de abajo. Gracias, una vez más. He pasado unas horas riéndome yu no llorando… ¿sabéis qué representa de verdad eso?