Pre-huida
Miércoles por la mañana.
Deseos de huida, de coger la maleta e irme lejos. Así tiene que ser y así, espero, que sea. Mañana marcho a Sevilla, a pasar un fin de semana algo largo. Muchas coincidencias, pero, este fin de semana; ya veo que no soy el único que “improvisa” para estos días. Sólo espero pasármelo mejor allí que si me hubiera quedado aquí -que seguro me lo pasaba muy bien.
A lo mejor por ese motivo es porque estoy también preocupado. La presión que supone disfrutar más aún, imaginándome qué es lo que hubiera o no hubiera hecho aquí si me hubiera quedado, hace que esté algo acongojado… Además de la falta de dinero.
Y es que en la Universidad ya me tienen en la lista de morosos.
Sobreviviré, de eso no tengo ninguna duda.
Probablemente lo que me dé más miedo de esta vida soy yo mismo. Mis prohibiciones tajantes a caer, mis deseos incumplidos, mis deseos cumplidos… todo va sumándose a una larga lista de características que pueden -o no- definirme delimitarme. Parece que todo esté atado, pero es precisamente ese nudo el que puede fallar… A veces me pregunto si lo até bien… La respuesta es obvia: No. No podría explicarse nunca alguna de mis actuaciones últimamente si estuviera bien atado. El temor en estos momentos es que el jodido nudo aguante, al menos hasta el lunes o martes.
Y probablemente hasta entonces no podré volver a escribir -describir- mis pulsiones (jodido Freud!!).
Opino que estas páginas son como una especie de diario, en las cuáles escribo -describo- lo que sucede en alguna parte de por aquí dentro de mí… Aunque también pienso que tampoco es un diario normal. No cuento cosas del tipo “hoy he conocido a una chica y creo que me estoy enamorando” o esas cursiladas. Supongo que los psicoanalistas sacarían buenos datos sobre mí (pero que se jodan, no pienso ir a verlos…. que vengan ellos en todo caso!!). Pero hay que ser un lego demasiado loco para ver realmente qué es lo que se esconde detrás de estas palabras…
Ays! Las palabras! Jodidas palabras… Las esencializamos, y olvidamos que detrás de ellas se esconden miedos, deseos, odios, vidas en definitiva… Y las vidas siempre están por encima de las palabras, aunque necesitemos de ellas para ser conscientes precisamente de que estamos vivos. Y utilizo las palabras que quiero -o que permite mi lexicón- para escribir -describir- que aún estoy vivo y que estoy contento, o al menos de momento, de mi forma de vida que, aunque algo perra, es necesaria para la misma vida.
Y desde aquí, no podría áun marchar a ducharme y cambiar el chip, sin enviar mis mejores deseos epicúreos de placer, hedonismo y perversión a todos los que, engañados, sienten que estas palabras dan a entender lo que realmente estoy diciendo o lo que realmente quiero decir. Besos. Feliz día 17 de marzo, día importante.